Los vivos

Cada quien ve un país a su imagen y semejanza, con la fuerza de su amor y compromiso con él. Por eso cada quien se viste, maquilla, enarbola, pinta e ilustra sus palabras con la bandera tricolor, lo cual quiere decir que hay muchas maneras de sentirse cubano y eso para mí lleva respeto.

Después de lo sucedido el 11 de julio van a correr ríos de tinta virtual y real, lo prefiero a que corran ríos de sangre nacional. El tiempo irá aplacando las pasiones y ese día se verá como lo que verdaderamente fue y aún no alcanza a definirse por las múltiples visiones, como la vida, de un solo hecho.

Yo creo que no se trata de quien tiene la razón sino de quien apuesta de verdad por esta bella y amada isla. Yo apuesto por el levantamiento definitivo del Bloqueo Económico y no soy militante del Partido Comunista de Cuba, alguien mezcló en su momento la sexualidad con la ética y la fidelidad a mis raíces mambisas y multiétnicas.

Yo sigo aquí. Ese alguien está muy lejos y hoy pide sangre, fuego, intervención militar extranjera. De seguro no puede querer a esta tierra más que yo. Yo apuesto por la no violencia y siempre apostaré por ello. Demasiado dolor desde Hatuey hasta la actualidad por una u otra manifestación de violencia. Los oídos están para escuchar y la boca para hablar, sin armar ningún guetto que limite a quien vive, respira y tal vez morirá a mi lado, aquí, aunque yo sea yoruba y el cristiano, yo negro y él o ella de color blanco.

Mi respeto y mi derecho frente el otro valen tanto como su respeto y su derecho frente a mí, diálogo sincero y no artero, como el que debería existir de una vez y por todas entre Cuba y Estados Unidos, vecinos desde que el mundo es mundo. Los que vandalizan, tiran cócteles molotov, golpean con palos, tiran piedras rompen vidrieras, saquean una tienda, vuelcan autos y llenan de caos, terror y miedo la sociedad, no pueden tener el mismo amor que siento yo por mi país, y nunca serían una alternativa ni un ejemplo del destino de esta nación.

Mientras… la pandemia sigue haciendo lo suyo y otros se aprovechan e incitan para que las muertes no tengan fin. Una cosa lleva a la otra y el origen de todo está lejos y está dentro. Los que nos sueñan colonia norteamericana, no querrán cruelmente que levanten el bloqueo.

Los que tienen el gobierno que los mambises y los jóvenes del Moncada ayudaron a ganar, tienen y deben, bloqueo genocida y odiadores aparte, la responsabilidad de construir junto al pueblo, que es uno solo con muchas caras y colores, una sociedad armónica, inclusiva, feliz, próspera, pacífica, soberana, como lo soñaron muchos de los que ya murieron, como queremos y necesitamos nosotros, LOS VIVOS.

Tomado del perfil de Facebook de Rubén Darío Salazar Taquechel

En portada: Pieza confeccionada por Zenén Calero

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