“Habana Concerto”, tributo de José María Vitier al imaginario sonoro de la capital

Por Isachi Durruthy Peñalver

José María Vitier García-Marruz (La Habana, 1954) ha edificado un universo sonoro que trasciende el marco de lo estrictamente musical. Hay una profunda sensibilidad que subyace en cada una de sus obras, un aliento revitalizador que fusiona lirismo, modernidad y cubanía. El estreno mundial de su Habana Concerto, acaecido este 14 de noviembre en el emblemático Teatro Martí, devino en evocación y tributo al imaginario sonoro de nuestra ciudad. Fue también uno de los momentos más relevantes de la celebración por el centenario de su padre, el eminente poeta, narrador, crítico literario y ensayista cubano Cintio Vitier (1921-2009), considerado como el más importante estudioso de la obra de José Martí.

Habana Concerto originalmente encargada por la Fundación de la Sociedad General de Autores y Editores de España (SGAE), en el marco de las celebraciones por el quinto centenario de la Villa de San Cristóbal de La Habana, vio imposibilitado su estreno ante el cierre de la pandemia, pero este domingo el público pudo disfrutar del homenaje en la víspera del aniversario 502 de la fundación de la Ciudad.

La comunión entre intérpretes de excelencia propició el deslumbre de este vitral sinfónico formado por tres partes y un epílogo: la maestra Niurka González en la flauta, el violinista Javier Cantillo y el destacado pianista Marcos Madrigal, fueron escoltados por la Orquesta Sinfónica del Lyceum de La Habana, bajo la certera dirección del maestro José Antonio Méndez.

En la primera parte, Pórtico, el papel solista de la flauta nos introdujo a los inicios de La Habana colonial, con las sonoridades barrocas imperantes en el siglo XIX que fueron evolucionando con audaces tintes contemporáneos, hasta dejarnos escuchar claramente el ritmo y la gracia de la contradanza. En la segunda parte, Mediopunto, se introdujeron variados elementos estilísticos que incluyeron la habanera, el rock e incluso la improvisación. Aquí el papel solista estuvo a cargo del talentoso joven Javier Cantillo, quien, en un gesto de profunda carga emotiva, utilizó el violín que perteneciera a Cintio Vitier, completamente restaurado para tan meritoria ocasión. La tercera parte, titulada Vitral, fue protagonizada por el piano y a través de este instrumento, en diálogo incesante con la orquesta, se convocaron esencias contemporáneas y románticas.

Sobre el concierto, la musicóloga Miriam Escudero, directora del Gabinete de Patrimonio Musical Esteban Salas de la Oficina del Historiador, señaló:

“Al leer la partitura, siento la emoción de descubrir facturas diseñadas para habilidades que demandan el talento de estos precisos solistas, música hecha a la medida. Como cuando antaño Manuel Saumell retaba a Tomás Ruiz con aquella contradanza. En el futuro otros harán el honor de tocar este concierto, pero quedará la grabación de la obra como referente histórico informada. La flauta, el violín y el piano, santísima trinidad de la organología cubana; más cada ciclo interno, con sus tres movimientos, nos remiten a la vuelta de La Ceiba, con el anhelo de que en esa espiral el tiempo nos abrace”. [1]

Para la realización de Habana Concerto se concibieron tres obras pictóricas que coronaron cada uno de los movimientos: Pórtico, Mediopunto y Vitral. Su autora Silvia Rodríguez Rivero, accedió a que los cuadros fueran puestos a disposición de los artistas visuales Aaron Moreno y Milton Raggi para que integraran la escenografía.

El concierto filmado para un DVD/CD por el equipo del experimentado realizador José Manuel García, para la empresa discográfica Bis Music, contó además con la dirección musical del maestro José María Vitier y la dirección artística de Rolando Almirante.

El eminente compositor fue largamente ovacionado por su público en un emotivo final en el que evocó no solo la memoria de su padre, también el legado y la amistad entrañable que lo unieron al historiador Eusebio Leal, desde el escenario en el que ambos soñaron estrenar una obra que “articula en el tiempo los paradigmas estéticos de la música y la literatura cubana cual Ortiz, Carpentier, Lezama y Leal, barrocos por naturaleza, polifónicos y polirrítmicos (…)”.  [2]

Habana Concerto, un vitral sonoro de La Habana, desde su pasado, su presente y su futuro imaginado, fue la ofrenda cultural de José María Vitier, como homenaje de amor al devenir de su ciudad y plegaria por su destino.

Notas:

[1] Escudero, Miriam. Leal a La Habana, un concierto homenaje de José María Vitier. Notas al programa.

[2] Escudero, Miriam. Idem.

 

Fotos cortesía de la autora

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