GAMAHD, una danza propia

Por Noel Bonilla-Chongo

Son muchos los ámbitos y caminos recorridos por varias expresiones de la danza que, a lo largo de los tiempos, han vivido siempre off. Sí, en las márgenes de lo amasado como danza teatral, escénica, profesional. Así ha ocurrido con el break dance, aquel estilo de baile urbano que se originó a mediados de la década de 1970 en el distrito del Bronx en la Ciudad de Nueva York y que hoy por hoy, está más que legitimado y pervive en la base de muchas prácticas danzarias, sobre todo urbanas, emergidas a partir de los cuatro elementos obligatorios de sus rutinas: top rock, footwork, power moves y freeze (“trabajo de pies, movimientos de potencia, congelamiento”) y de las concisas “salidas” (como las famosas variaciones del pas de deux en la danza académica) de los bailadores y sus retos crecientes en apenas un minuto de duración.

Es sabido, desde tiempos remotos el cuerpo, la danza y el movimiento fueron medios que el ser humano utilizó para expresar sus sentimientos y emociones. A lo largo de la historia, estos modos expresivos adquirieron distintas formas y funciones. De la danza como ritual mágico religioso a la danza como forma artística, ha llovido mucho. Y mientras tanto, cuantiosos son los forcejeos que aún hoy se conservan para aceptar que una gran pluralidad de bailes conforma la historia cultural en la danza. Y en ella, en esa gran variedad, el hip-hop (nombre ya más difundido y enraizado en el ámbito cultural y académico de la danza actual; también por el uso integral de todo lo que contiene en tanto cultura) viene alcanzando en nuestro país, estimaciones superiores desde los programas de desarrollo de las instituciones de la cultura.

Sea break dance, sea hip-hop, adviértase que los fundamentos dentro de la danza, no sólo refiere a pasos y sus combinaciones arbitrarias; es “técnica” donde el propio entrenamiento del danzante, las posturas elocuentes que emanan de la altísima tecnificación corporal, son dispositivos determinantes en el trazado corpo-gráfico y espacial del acto, la musicalidad, vestimenta, etc., tienen historia y cultura propias. Su danza, en comunidad se comprende en múltiples formas y a través de expresiones diversas; traspasando la voz, la música, el arte pictórico para convertirse en vector que describe un amplio registro. De la paz, el amor, el clamor hacia la diversidad en sus orígenes, a la diversión y goce que otorga fundamento y concepto a un hacer coreográfico responsable.

La danza, como eterna viajera, desde el acto bailante y práctica puramente social, espontánea, hasta la puesta en escena profesional, pasando por la trasmisión y recuperación de saberes tradicionales, el trabajo de reconocimiento corporal para la libre expresión, el encuentro generacional, la formación disciplinar especializada, el juego de la creación colectiva y la problematización reflexiva de los contextos, etc., todo converge en sus identidades y modos de ser.

Y en ese camino viajero de los modos danzantes, descubrí en Ciego de Ávila al proyecto GAMAHD. “Somos un grupo de siete jóvenes apasionados que fusionan la energía del K-pop con el vibrante sabor de la música cubana. Nuestras coreografías precisas y carisma desbordante crean un espectáculo único. ¡Únete a nosotros y vive una fiesta de ritmo y cultura en cada presentación!”, así se presentan en su página oficial en Facebook.

GAMAHD, desde Ciego de Ávila, viene proponiendo un acercamiento en mixtura de bailes que, teniendo un centro en la llamada danza urbana, creería verlos más próxima a la práctica expresiva de una danzalidad donde todo confluye. Los vi por vez primera durante Havanensis, la Fiesta de las Artes que organiza Latin Luli’s Productions en la ciudad, luego en Danzar en Casa 2024, más adelante dentro de un taller y muestra artística en el Mes de la Cultura Francesa en Cuba, junto a bailarines profesionales de Micompañía (agrupación que lidera la coreógrafa Susana Pous) y a estudiantes de la Facultad Arte Danzario de la Universidad de las Artes, en La Habana.

En 2025 volví apreciar la distinción de sus propuestas en Havanensis y en Danzar en Casa, esta vez con la invitación de figuras femeninas. El proyecto está integrado por jóvenes bailadores con formaciones diferentes, hecho que le permite explorar la variedad de cualidades movimentales para tejer un concepto expresivo propio; dejan advertir su marcado interés en “satisfacer necesidades artísticas y creativas”, teniendo sus raíces en distintos estilos de la de los bailes urbanos, con influencias de la danza contemporánea, sin dejar atrás nuestras raíces populares. GAMADH, tal como anotan sus integrantes, es una plataforma danzaria para conectar culturas y para potenciar la identidad, es lo que soñamos y a la vez es lo que nos hace seguir haciéndolo.

Después de haber asistido a diferentes momentos en el trabajo artístico de la joven agrupación y como antesala de la venidera edición de Danzar en Casa 2026 a finales de abril del presente año, sospecharía que el interés del grupo por sistematizar un entrenamiento ordenado que perfile el rigor en la preparación del cuerpo, y así concebir la peculiaridad que puede germinar de su danza hacia un arte en estado vivo desde el cuerpo crudo, real, visceral y también, necesariamente tecnificado. Si bien es el cuerpo el primer material accesible que portamos a todas partes, el hip-hop hará de él una herramienta de expresión muy propia, incluso antes de que existan las palabras para calificar el movimiento como metáfora cultural.

En GAMAHD, esta gramática estética constituiría el “estilo”. El estilo, en reformulación de diferentes vocabularios y herencias culturales, tanto tradicionales como contemporáneas para ser devueltas de manera otra; que va matizando la individualidad corporal de sus danzantes, como el compuesto al que pertenecen en tanto grupo. De ahí, la marca que nos permite identificarlos en el amplio y no menos plural panorama de la danza cubana de hoy y en la emergencia de noveles voces.

Aun siendo muy jóvenes, ocuparía la agrupación un lugar de interés para la sección de artes escénicas de la Asociación Hermanos Saiz en Ciego de Ávila, quien ya les ha brindado un espacio fijo en la Casa del Joven Creador. Por otra parte, la mirada atenta y prospectiva que pudiera tener el Consejo Provincial de las Artes Escénicas, atendiendo a la particularidad del género que asumen dentro de la danza y de la advertible calidad en progreso de sus propuestas. Estos siete jóvenes, pujan por colocarse en la escena dancística de la ciudad de los portales y entre sus similares en Cuba. No descuidar que cuentan en su trayectoria con un premio por su propuesta juvenil, de índole urbana, impactante y muy estilizada en el “Festival Mundial de K-pop”, en su capítulo cubano celebrado en La Habana.

Desearía que GAMAHD no pierda el interés en la superación especializada y variada de la danza como práctica artística que, amateur o profesional, siempre debe pensarse en constante desarrollo y expansión de sus recursos expresivos, así podrá instalarse con legalidad poética en nuestra cartografía escénica de la danza, desde la eficacia de una danza propia.