Develan nueva escultura en Museo de la Dramaturgia Cubana

Por Ayose S. García Naranjo

Uno de los momentos más representativos del XVIII Evento Científico El Anaquel se centró en la inauguración de la escultura Nadie se va del todo, basada en la obra de Pedro Monge Rafuls (Placetas, 1943) realizada por el artista Adán Rodríguez Falcón. Con su inclusión ya suman 18 las piezas expuestas en el Museo de Esculturas en Madera de la Dramaturgia Cubana, que radica en la Casa de la Memoria Escénica de la ciudad de Matanzas.

A juicio de Ulises Rodríguez Febles, director de dicha institución, se trata de una de las obras más significativas de este dramaturgo cubano radicado en Estados Unidos, quien además es un gran investigador del teatro cubano y conocedor del teatro latino hecho en Estados Unidos.

“Hoy nuestra gratitud es inmensa. Aunque Pedro no pudo venir debido a las restricciones que aún nos impone la pandemia, me ha comentado en numerosas ocasiones su orgullo acerca de la inauguración de esta pieza basada en uno de sus textos”, aseguró Alain Monge, primo del autor, quien participó en la ceremonia.

En la ocasión, se reconoció al intelectual villaclareño por sus reveladores análisis acerca del fenómeno de la diáspora en nuestra dramaturgia; así como por su sostenida donación de libros, fotos y otros documentos a la Casa de la Memoria Escénica.

“Esta es la segunda pieza que dedicamos a un autor de la diáspora, pues anteriormente  develamos una alegórica a  Frijoles colorados, de Cristina Rebull. En este caso, resultaba imprescindible reconocer la obra de un artista que ha hecho tanto por la promoción de nuestra dramaturgia, fundador de ese gran proyecto que es el Ollantay Theater Ensemble, que no ha dejado de estrechar los vínculos entre los emigrados y sus esencias culturales”, refirió Rodríguez Febles.

Ulises Rodríguez Febles, director de la Casa de la Memoria Escénica, resaltó la importancia de la obra del dramaturgo cubano radicado en Estados Unidos.

Recreaciones de obras de importantes dramaturgos como Albio Paz, Abelardo Estorino, José Milián, Virgilio Piñera, René Fernández Santana y José Ramón Brene, se incluyen entre las 18 esculturas que ahora integran el original espacio de esculturas en madera, sitio que pretende llegar a las 60 piezas.

Detalles de la obra

El autor de esta nueva pieza, al igual que el de las precedentes, es el pintor y escultor Adán Rodríguez Falcón, quien se desempeñó durante más de 20 años como diseñador del grupo Teatro Mirón Cubano.

El artista comenta que antes de comenzar la creación del concepto de cada escultura, siempre analiza las obras a fin de fijar las sensaciones que le transmite. En el caso de Nadie se va del todo, el texto aborda el tema del exilio y el reencuentro con la tierra natal desde diferentes emociones como el dolor, el amor, la lucha interior, la dignidad, las consecuencias de la separación familiar, el asombro ante los estragos de los años.

“Como gran parte de la trama se desarrolla a inicios de los años 60 decidí incluir una cómoda, que representa ese mueble común en las casas de la época. Me interesó sobre todo por el recurso del espejo, que fue uno de los elementos que más quise explotar, pues te sugiere una segunda mirada a una misma realidad que a veces llega a resultar contradictoria a quienes la perciben. Este efecto lo acentúo además al esbozar el mapa de Cuba de manera invertida, para que solo a través de su reflejo adquiera la posición original. Como dije, trato de visualizar esa segunda forma de ver las cosas”, comenta el artista.

Para él lo más complejo consiste en sintetizar el cúmulo de historias que conforman una obra, transformarlos en un concepto de escultura pues nunca se propone realizar una reproducción mimética de personajes o escenas, sino partir de ellos para crear algo totalmente original.

Junto a la obra, el artista Adán Rodríguez Falcón, autor de la escultura basada en el título Nadie se va del todo, de Pedro Monge Rafuls.

“En las gavetas de la cómoda también coloqué algunos objetos cotidianos, piezas que se guardan sin ningún tipo de pretensiones pero que con el paso de los años se convierten en recuerdos entrañables, como botones, monedas, trozos de caña, algún que otro retrato”, explica Rodríguez Falcón, quien iniciara en 2016 la colaboración con el museo.

Asimismo, el escultor confiesa su admiración por la vigencia de gran parte de los conflictos que se relatan en el texto, expuestos desde un lenguaje y una perspectiva que a su juicio pudiera contextualizarse con facilidad en la actualidad, por lo que intentó ser consecuente y dignificar esta obra, a su juicio, ‘muy emotivo’, de Pedro Monge.

“Creo que de esta forma se logra inmortalizar una parte de las obras más relevantes de la cultura cubana, empeño al que me entrego con gran rigor pues soy consciente de la responsabilidad que implica. No obstante, veo esta labor como una gran necesidad, al revitalizar y fomentar el legado de dramaturgos que desde el pasado nos iluminan el presente con sus textos”, concluye Rodríguez Falcón.

Fotos del autor

 

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