Del XX al XXI: coreógrafas en la danza cubana contemporánea (II)

Por Tais Gaes

Coreógrafas cubanas en el tercer milenio

En los albores de los 2000 sobresalen jóvenes figuras que insuflan nuevo aliento a la danza nacional. Entre los grupos que comienzan a atraer la atención de público y especialistas se debe mencionar a Endedans (2002), Colectivo Persona y Malpaso (2013), Los Hijos del Director y Médula (2014) y OtroLado (2018). Existen otros que no incluyo en esta enumeración puesto que solo me limito a los de perfil contemporáneo, con una poética y estilo definidos y reconocibles, así como un trabajo sostenido desde su surgimiento hasta la actualidad o su disolución.

Las coreógrafas cubanas activas, dígase estrenando, re-motando y/o presentándose en público con frecuencia, pueden contarse a duras penas. No todas dirigen compañías propiamente, sino que trabajan por proyectos, un método que responde a las dinámicas de contratación y producción a nivel global. Entre ellas destacan tres que, por sus particularidades artísticas, la singularidad de sus obras y sus marcas autorales, elijo como botón de muestra de estos primeros 20 años de siglo. Ellas son: Tania Vergara, Sandra Ramy y Laura Domingo.

La mayoría de sus obras más conocidas se han estrenado en este milenio. Las tres tienen distintas procedencias, formaciones, así como intereses artísticos y son egresadas de diferentes promociones.

Sus antecesoras tuvieron una vocación fundadora y vanguardista. Sus metas eran fundar una compañía, sentar una manera diferente de bailar y entender la danza, romper con todo lo que conocían y se hacía hasta ese momento, trascendiendo incluso los predios meramente dancísticos. Ellas, por otro lado, más que sentar paradigmas o referentes prefieren realizar búsquedas, investigaciones, reconstruir sus presupuestos estéticos, sin importar tanto el lenguaje o un método de trabajo específico. Sus procesos y entrenamientos se adecuan según los requerimientos de la obra en la que estén involucradas o la compañía para la que estén montando en ese momento.

Tania Vergara nació en Camagüey, ciudad donde estudió nivel elemental y medio de Ballet, e impartió clases de este perfil, y es graduada de la Universidad de las Artes. En 2002 fundó el Ballet Contemporáneo, posteriormente nombrado Ballet Contemporáneo de Camagüey en 2017.

Como gran parte de los grupos escénicos nació sin una sede o espacio fijo. Con el tiempo y el auspicio de diversas instituciones y figuras, entre ellos el Maestro Fernando Alonso y la Asociación Hermanos Saíz de la provincia, recibieron reconocimiento, primero local y después nacional e internacional. Obtuvieron premios como el Villanueva de la Crítica, otorgado por la Asociación de Artistas Escénicos de la UNEAC. Vergara se hizo acreedora del Premio del Certamen Iberoamericano de Coreografía Alicia Alonso 2008, por la obra A los confines de la Tierra.

A los confines de la tierra de Tania Vergara para Endedans. Foto: Yuris Nórido

Uno de los rasgos de esta compañía fue que se conformó con bailarines clásicos, pero sus obras transitaban entre neoclásico y contemporáneo. Hasta el año 2014 en que Vergara se marcha al extranjero para asumir otros compromisos laborales, Endedans fue una compañía de autor, como muchos de los conjuntos contemporáneos cubanos. En sus piezas se observaban lo mismo formatos grupales, que solos, dúos o tríos. La visualidad en el diseño tenía un peso vital, armando puestas sugestivas y expresivas por igual. Con un amplio vocabulario técnico y estilístico, abarcaba desde lo clásico hasta los bailes populares y danzas de salón.

Su talento y originalidad catapultaron a Tania Vergara como una de las creadoras más aplaudidas y activas en las artes escénicas. Luego de su partida el sello que ella le imprimiera a Endedans perdió el brillo que otrora le hacía refulgir. El grupo pasó de ser una compañía predominantemente de autor a tener un repertorio de firmas coreográficas cubanas y extranjeras.

Su carrera como creadora y maestra continúa en ascenso. En el presente forma parte del equipo de profesores y coreógrafos del Sarasota Cuban Ballet School, en EE.UU., donde monta coreografías a estudiantes de esa academia que compiten en renombrados concursos internacionales de ballet, además de colaborar en varios proyectos.

La segunda de estas coreógrafas es Sandra Ramy, egresada del perfil contemporáneo de la ENA, quien al frente de Colectivo Persona, vierte todo lo aprendido al lado de dos Maestros notorios de la escena cubana: Vicente Revuelta y Carlos Díaz. Su experiencia dramatúrgica y el paso por Danza Teatro Retazos, la dotaron de instrumentos a los que acude cuando se sumerge en la construcción de propuestas escénicas.

Persona, como ella misma refiere, parte de una experiencia de trabajo en el año 2006 junto al poeta Omar Pérez, donde invito a bailarines, artistas visuales y poetas a dialogar durante una jornada de trabajo, para armar una estructura de puesta en escena que en la noche era ofrecida al público. Más que un grupo me interesa generar un marco que proteja un espacio de encuentro entre disciplinas diversas, que construyan desde sus recursos propios y dialoguen todas con un eje temático seleccionado, con el objeto de crear una visión escénica más compleja.

El grupo lo integran cinco miembros fijos: una bailarina clásica, dos contemporáneas, una actriz y un poeta. Tenemos un proceso de entrenamiento regular y sistemático, de acuerdo a la propuesta en que estamos inmersos e interesados en cada momento. El entrenamiento se basa en la técnica de release, utilizamos también el método volando bajo. No obstante, cada proceso independientemente dicta el entrenamiento que se requiere.

Las obras de Ramy a diferencia de las de Vergara, de aliento poético y espectacular, se articulan sobre otro tipo de lenguaje en el que “discurren diferentes aproximaciones artísticas: texto poético, texto de ensayo, performance y acción teatral”.

Sus temas conectan más con presupuestos materiales y espirituales del ser humano, desde el propio título nos enuncia cuáles son las rutas: Detrás de nadie, Mi trabajo es usted, De qué está hecha tu casa, Yiliam de Bala Coming Soon, y la Consagración de la primavera, su última obra que toma título de la partitura homónima del compositor Igor Stravinsky, cuya música utiliza en una versión a dos pianos.

La última de estas creadoras escogidas es Laura Domingo. Egresada de la Escuela Nacional de Ballet y graduada por la Universidad de las Artes en este perfil. Domingo se tituló como bailarina y profesora, pero jamás llegó a bailar profesionalmente, pues confiesa “tiene pánico al escenario” (2019). Desde que comenzó a impartir clases sintió la necesidad de componer. Los inicios se remontan a las clases de danzas de carácter. Luego de un tiempo ejerciendo la docencia se aleja de la danza e incursiona en la literatura. Toma cursos en la Facultad de Artes y Letras, que alterna durante varios años con clases en los salones de Danza Contemporánea de Cuba (DCC).

De regreso a la Escuela de Ballet retoma la composición coreográfica, inspirada en buena medida en fuentes literarias: Borges, Lezama, Dulce María Loynaz, son los autores que Domingo elige para expresar “los silencios del lenguaje escrito mediante el lenguaje corporal”. El Ballet Nacional le brinda la posibilidad de crear obras que incorpora a su repertorio y estrena en sus temporadas de 2011. También participa en el Taller Coreográfico de verano que organiza esa institución. Experiencia que a pesar de su breve existencia fue sumamente enriquecedora y útil para los emergentes coreógrafos, tanto de ballet como de contemporáneo. Finalmente, en 2016 Miguel Iglesias, director de DCC, le ofrece la oportunidad de estrenar su primera obra con la compañía, Cenit, un trío de dos mujeres y un hombre.

Es la única de las tres que más se ha acercado a temáticas relacionadas con las feminidades. No se declara feminista, mas “sí creo en la igualdad de género, y soy absolutamente crítica con la sociedad machista en la que vivimos”, afirma. “Me interesa tratar a la mujer en mis obras sin hacer de esto un tópico. Con Eko Dance Project creé una versión solo para mujeres de Las Ciudades Invisibles, título homónimo de la obra de Ítalo Calvino. “Sí me interesaría crear algo especialmente para ellas”. Con Viengsay Valdés, por ejemplo, montó Virginia, basada en la vida de Virginia Wolf. Ninguna de las dos obras se ha estrenado aún.

Cenit, coreografía de Laura Domingo. Foto: Buby Bode

Domingo vive en Italia desde hace algún tiempo. Al igual que Tania Vergara vuelve a Cuba cada año para presentar sus obras al público cubano, ya sea con bailarines de la Isla o foráneos. Tanto ellas como Ramy continúan creando y colaborando con artistas e instituciones cubanas y extranjeras.

Cada una desde su lugar de residencia y en el espacio que habita, lleva su país consigo, una fuerte conexión raigal las hermana sin importar sus divergencias estilísticas y de lenguajes. Sus marcas autorales tienen el valor de ser distinguibles por ser cubanas, y al unísono, profundamente humanas y universales desde su ser mujer.

Este ha sido un recorrido, a grandes rasgos, de la danza cubana contemporánea de la pasada centuria y un poco de la presente, mediante el quehacer de algunas de sus creadoras. Un recorrido que nos deja entrever las lagunas en la historiografía de esta expresión artística, fundamentalmente en lo relativo a la trayectoria de las coreógrafas. Deudas que deben comenzar a ser saldadas.

En Portada: Yiliam de Bala Coming Soon de Sandra Ramy paraa Colectivo Persona. Foto Buby Bode

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