Calibán y sus caminos. 35 años en la escena

Por Norah Hamze Guilart

Caribe cómplice. Mapa despedazado.
Calibán y mis caminos.
Jesús Cos Causse

Inspirados en la dimensión del personaje shakesperiano, bajo su influjo, la complicidad y la brisa refrescante del mar Caribe, se funda Calibán Teatro un 23 de diciembre de 1986 en la cálida vivienda de la familia Escalona en “La Socapa” de la bahía santiaguera, con la voluntad de reinterpretar a los clásicos desde nuestras esencias y tradición cultural, a partir de construcciones escénicas contemporáneas.

El acto estuvo precedido por el acuerdo del seminario interno del Cabildo Teatral Santiago en días anteriores, respecto a la posibilidad de agruparse en torno a un líder y concebir los propios núcleos de creación bien, dentro del colectivo, o de forma independiente arriesgándose a perder todas las garantías salariales, los beneficios de un espacio fijo y el apoyo presupuestario para los montajes.

El Conde Alarcos. Primer estreno de la compañía, 1987. Foto Archivo Calibán Teatro.

Por encima de los malos augurios, advertencias y sutiles amenazas, nos enrolamos en la aventura con la certeza de que el emprendimiento sería provechoso en virtud de nuestros intereses creativos, y por la necesaria diversificación de la estética teatral en la localidad. Luego de varios encuentros previos, en víspera de la Navidad, quedó estructurado un proyecto con Carlos Padrón como líder, director general y artístico, Oscar Vázquez en la asesoría y un elenco conformado por Dagoberto Gainza, Nancy Campos, Ruth Escalona y Norah Hamze, quienes a partir de ese momento empezamos a trabajar en nuestros hogares, en horarios extras vespertinos o nocturnos, sin interferir ensayos y funciones en el Cabildo, grupo que nos retendría por unos meses.

Después de transitar un arduo camino, la agrupación logró hacerse de una modesta sede y crear la Casa de Teatro, convertida en centro de investigación, formación y creación, en espacio imprescindible para la comunidad y de obligatoria concurrencia para todo el interesado por la actividad artística santiaguera. Destacados intelectuales y artistas han intercambiado en el mágico sitio hasta el 2005 (por solo nombrar algunos) como José Soler Puig, Roberto Fernández Retamar, Carilda Oliver, Pablo Armando Fernández, Miguel Rubio (Perú), Abelardo Estorino, Raquel Revuelta, Eugenio Hernández Espinosa, Joel James, Gerardo Fulleda León, José Antonio Rodríguez, Carlos Pérez Peña…y agrupaciones como Teatro Estudio, Rita Montaner, Guiñol Nacional, Teatro a Cuestas, Papalote, Mirón Cubano, Irrumpe, Teatro Escambray, Dramático de Camagüey, Colectivo Teatral Granma, Carro de Tespis (España) Teatro de Sombras de Moscú, Teatro 2 de Villa Clara, entre otros que han compartido actividades diversas en la casa, además de actores, trovadores, humoristas y otros artistas de paso por la ciudad y del patio.

Desde sus primeros montajes Calibán ha tenido entre sus preceptos la correcta exaltación de los valores más humanos y trascendentes a partir de textos cubanos, latinoamericanos y universales de todas las épocas con una marcada intensión poética, el desarrollo de las potencialidades creativas del actor, rigor interpretativo y gran flexibilidad en la comunicación con un público diverso. Por buen tiempo ha clasificado dentro de los grupos de gran aceptación de público y crítica.

Taller Casa del Teatro. Foto Archivo Calibán Teatro.

No es posible resumir en breves líneas una labor intensa e ininterrumpida durante 35 años, avalada por numerosos premios y reconocimientos de un grupo que, desde tiempos fundacionales, ha estado en constante renovación, ha propiciado el desarrollo de jóvenes directores en diferentes etapas y ha formado a grandes intérpretes que aún cuentan en el panorama teatral de la nación, de otros parajes y del propio colectivo. Sería una lista interminable, que no es prudente reproducir y pudiera ocasionar lamentables olvidos involuntarios.

Después del 2005, con mi traslado a La Habana, la dirección general del colectivo ha sido fluctuante y en el último decenio descansa en Maikel Eduardo Santiago, actor ya robustecido que inició su carrera teatral en el grupo.

El joven Orlando González, egresado de la Universidad de las Artes (ISA) -al trasladarse a su ciudad de origen- ha ido edificando en Calibán Teatro una magnífica carrera como director artístico, actor y profesor para conquistar la estimación y respeto del gremio por sus resultados, que incluye puestas en escenas altamente meritorias.

Puesta en escena de la obra Quijotismo, 2009. Foto Archivo Calibán Teatro.

En estos momentos, la reparación capital realizada a la Casa del Teatro, además de garantizar la estabilidad y condiciones favorables para la creación, les ofrece la posibilidad de rescatar ese espacio vital, con un nuevo diseño de acciones y afianzar los entrenamientos, talleres y el montaje de obras, tanto para salas teatrales como para la propia Casita.

En estos 35 años de existencia, Calibán Teatro ha continuado como un colectivo de repertorio estable que crea, crece y participa de manera orgánica en la vida socio-cultural de la urbe, por el sentido de pertenencia de las varias generaciones y el compromiso (hasta hoy) con la línea fundacional del grupo.

En tiempos de confinamiento, su existencia ha sido visible a través de las redes sociales, de manera personal y en los sitios del Consejo Provincial de las Artes Escénicas. Como en todo el país, nuevos bríos impregnan la labor de este colectivo siempre joven, integrado por creadores experimentados y noveles quienes desde hace unos días celebran su jornada de aniversario que saludo y celebro junto a ellos, con honores a la memoria de Hugo Laguna Shelton, Oscar Vázquez, Aldo Páez, Dalila Urgellés y Santiago Portuondo, y parabienes, admiración y cariño para todos los calibanes dondequiera que estén.

Puesta en escena de la obra Tragatierra, 2010. Foto Archivo Calibán Teatro.

En Calibán Teatro se resumen muchos años de mi vida. Allí pude consolidarme como directora teatral al asumir la responsabilidad de dirigir a actores de primera línea, y formar a algunos sin ningún conocimiento previo que, para satisfacción nuestra, despuntaron de manera sorprendente. Pude realizar intercambios creativos con célebres figuras de la escena internacional y cubana e iniciarme responsablemente en la investigación. Involucré a mis hijos y familiares en ese mundo personal, íntimo y convulso del teatro que ha influido en sus sensibilidades y conocimientos sobre la escena. Allí aprendí todo lo que he podido desarrollar posteriormente, al compartir la creación con seres de extraordinaria fidelidad, talento y entrañables valores humanos, tanto en momentos gloriosos como en otros de tensiones e infortunios.

Para los fundadores, Calibán Teatro ha cumplido las expectativas de su creación; principalmente, porque el Caribe dejó de ser un grupo de islas “lejanas y ajenas” y tratábamos de impregnarlo en un discurso teatral que nunca pudo ni quiso despojarse de sus esencias. Desde la distancia, seguirá siendo para mí como el hijo ausente por el que sufres o te regocijas, como una luz intermitente… siempre ahí. Como esas islas caribeñas descritas en los versos de nuestro Quijote negro Jesús Cos Causse: “luciérnagas agresivas de vuelo de búsqueda, y que se apagan y que se encienden”, capaces de resistir cualquier embate de los océanos.

¡Felicidades calibanes! ¡Larga y luminosa vida para todos!

Fotos cortesía de la autora

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