Berta Martínez, ayer, hoy y siempre

Irene Borges Lara, escritora y directora teatral, presenta el proyecto “Berta Martínez, ayer, hoy y siempre” en homenaje a esta importante actriz y directora artística. El espacio se irá enriqueciendo con los testimonios de otros artistas que estuvieron muy cerca de esa gran mujer del teatro cubano

Por Irene Borges Lara

No tuve la suerte de formar parte de un proceso de trabajo con Berta Martínez. Mucho menos de conocerla personalmente, pero ver sus obras en la segunda mitad de la década de los noventa fue confrontarme con el Teatro. Entonces, descubrir así que yo debía convertirme en una directora teatral.

 Era estudiante de la Escuela Nacional de Instructores de Teatro ENIT.  Comenzaba, como actriz de Teatro Obstáculo, a descubrir junto a Víctor Varela visiones teatrales contemporáneas y poéticas de directores como Tadeusz Kantor, Grotowski y Eugenio Barba. Esta búsqueda, junto a mi encuentro como espectadora con el Odin Teatret en La Habana a partir del estreno de “La Otra Tempestad”, de Raquel Carrió y Flora Lauten y el impacto de las puestas en escena del Teatro Clásico hecho por Berta Martínez; me mostraban en mi juventud, un universo teatral que se multiplicaba en lenguajes, majestuosidad, belleza, talento, rigor, disciplina y perfección.

En la escuela me hablaron del Teatro en verso, de los grandes dramaturgos, de luces, de diseño de vestuario, de utilización del objeto, de la composición escénica, de atmósferas… Allí estaban las temporadas de Berta Martínez para que yo, como estudiante de teatro, supiera verdaderamente de qué se me estaba hablando. El Tío Francisco y Las Leandras, Bodas de sangre, La zapatera prodigiosa y La casa de Bernarda Alba, significaron obras de aprendizaje.

¿Qué debo aprender del teatro? ¿Cómo lograr ese Teatro que te deja un sabor a eternidad, que te reafirma la herencia de muchos maestros de la escena? ¿Cómo enfrentar el Teatro clásico y en verso?  ¿Cómo era capaz de lograrse a la perfección a finales del siglo XX y en una isla del Caribe?

Un teatro hecho por una mujer que no conocía, que me permitía viajar con ella y formarme como teatrista. Un teatro interpretado por actores que aún no puedo olvidar, que se mantienen precisos en la memoria bajo las luces del escenario.

Por otra parte, hay lazos que me unen a ella sin haberla conocido. Al graduarme de la ENIT, mi tesis de dirección fue Aprendiz de Bruja. Descubrí que la única persona que la había llevado a escena fue Berta en 1986. Dos mujeres enfrentando una obra considerada maldita. Mi proceso de montaje aconteció bajo la superstición de que podía pasar algo terrible como el accidente sucedido en la puesta de Berta con el actor Florencio Escudero, en el Teatro Nacional. Aprendiz de Bruja, la única obra de teatro escrita por Alejo Carpentier.

Desde la creación de Espacio Teatral Aldaba, he trabajo con actores que traen la huella de Berta en su formación, en su disciplina, en su manera de asumir el teatro. Desde Alina Molina, fundadora de mi agrupación, hasta Amada Morado y Pedro Díaz Ramos, estos dos últimos, actores/maestros que, para orgullo mío, hoy me acompañan. La presencia de Berta Martínez está en cada sesión de trabajo, en cada clase, en cada análisis de una puesta en escena de nuestra compañía.

La admiración que hacia ella sienten Amada Morado y Pedro Díaz Ramos, junto a mi deseo de investigar, hizo que nos uniéramos Amada y yo para crear, desde nuestra página oficial de Facebook y nuestro canal de Telegram, la sección “Berta Martinez, ayer, hoy y siempre”.

La presentación de testimonios de actores y personalidades que compartieron con ella, a lo largo de su carrera, resultan clave para la realización de este proyecto. Algunas de las voces que lo integran son Doris Gutiérrez, Pancho García, Marlon Pijuán, Nevalis Quintana, Alina Molina, Armando del Rosario, Jacques-Francois Bonaldi, Ernesto Tamayo, Pedro Díaz Ramos y la propia Amada Morado. Con esta iniciativa nos unimos al XIX Festival de Teatro de La Habana en su justo homenaje a Berta Martínez.

Para Amada Morado significó la posibilidad de revivir, junto a amigos, su vida misma. Tras casi cincuenta años de trabajo, tener la oportunidad de hacerle un homenaje con un legado escrito para las nuevas generaciones.

Para mí, este proyecto, además de la oportunidad de atesorar un valioso material de actores que admiro, me ha servido para retomar el camino después de esta etapa de silencio teatral por la pandemia. Además, encontrarme con la inspiración a través de sus múltiples rostros: Berta abuela, Berta madre, Berta maestra, Berta mujer, Berta vecina, Berta directora, Berta estudiosa, Berta diseñadora, Berta con luces, Berta incansable, Berta protectora de jóvenes, Berta inquieta, Berta temeraria, Berta inspiradora…

En portada: Doris Gutiérrez y Berta Martínez en Contigo pan y cebolla. Foto cortesía de Doris Gutiérrez.

 

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