Al filo del abismo

Por Frank Padrón
Las amistades peligrosas es un clásico de la llamada «literatura epistolar»
La novela de Pierre Chordelos de Laclos aparecida en 1782 -plena etapa monárquica en la Francia previa a la Revolución francesa- plasmó mediante intercambio de cartas de sus protagonistas, la decadencia de un orden social basado en la intriga, la manipulación y la mentira.
A nivel erótico, doméstico, familiar, las perversidades de la diabólica Marquesa de Merteuil y el seductor Vizconde de Valmont arruinando virginidades, inocencias y relaciones sanas en función de sus venganzas y torcidas ambiciones personales trasuntaban el caos moral de una clase y un sistema.
La novela, que tanto ruido causó en su momento, ha continuado su provechosa andadura siglos después representándose en teatros del mundo y viajando al cine, donde hay dos excelentes versiones: una homónima de Stephen Frears con Glen Close y John Malkóvich en 1988, y otra, Valmont, de Milos Forman con Colin Firth y Annette Bening, al año siguiente.
Ahora llega, aquí y ahora, ese best seller del siglo XVIII en versión y puesta de Judit Carreño y Juan Carlos García para Teatro Estudio, colectivo bajo la dirección de Orietta Medina.
Llama la atención desde la entrada (cuando la numerosa servidumbre recibe al público), la eficacia en el movimiento y cambios escénicos que estructura la pieza, en las frecuentes mudanzas espaciales que nos trasladan junto a los personajes de mansiones y hasta de provincias.
Justamente, el uso racional y creativo del espacio es un mérito, que extiende y multiplica la escena explorando con eficacia cada rincón y desarrollando perspectivas que complementan las cadenas de acción.
El vestuario de Massiel Teresa Borges (también a cargo de las luces, no menos expresivas) es otro aspecto para encomiar, como quiera que se alinea a los perfiles sicosociales del «dramatis personaje», definiéndolos.
Siendo una obra de profusa verbosidad, los actores realizan una labor encomiable no solo para emitir sus textos sin fallas sino con matices y convicción, si bien algunos secundarios deben perfeccionar sus proyecciones a nivel eufónico y gestual.
En tal sentido, merecen destaques las labores de Reynel Molinet e Ilsi Pérez (elenco que vi) en los protagónicos, seguidos de Yasira Ferrero Concepción (Madame de Tourvel), Yesica de Ávila Martín (Cecile de Volanges), Nancy Rodríguez (Mme de Rosemund), Reinaldo Pérez (Danceny) y Sorangel Solano (Mme de Volanges).
Quizá el final (con el pueblo enardecido anticipando la próxima Revolución) resulte un poco forzado y efectista desde el punto de vista dramatúrgico. (Puestos a elegir, me quedo con el abucheo no demasiado estruendoso pero vergonzante del teatro en pleno hacia la Close en la versión fílmica).
No obstante, estas Amistades…, de Teatro Estudio, prosiguen con incuestionable decoro la tradición de la compañía en cuanto a llevar a escena clásicos de todas las épocas y países.
Foto tomada del perfil de Facebook de la compañía