Dos siglos de bailes populares de salón cubanos     

Prof. Graciela Chao

La cultura cubana ha sido catalogada como cultura euro-africana del área del Caribe y encontramos tres raíces fundamentales en la cultura popular tradicional, la raíz hispánica, la raíz africana       y la raíz franco-haitiana.

En tanto a los bailes de salón debemos añadir la influencia de los bailes europeos que como moda entraron no sólo a Cuba sino a toda América en los siglos XVIII y XIX principalmente.

Destacaremos la opinión del investigador y musicólogo argentino Carlos Vega quien a mediados del siglo pasado refleja en su libro “El Origen de los bailes folklóricos” el siguiente concepto:

…”los bailes europeos no arraigaron en América sin que sus fórmulas padecieran modificaciones por selección, hibridación, evolución o desgaste, sin que su estilo originario cediera al influjo de las maneras socializadas en cada nación, en cada región, en cada grupo social, en cada reducto de los niveles etnográficos. Por poco que cambiaran las formas y el sentido, por débil que haya sido el carácter de las maneras influyentes, las danzas  europeas adquirieron nuevas fisonomía…entre la forma potencial y la forma realizada se insertan las maneras de hacer, el estilo, la intención, los elementos complementarios con que el danzante adereza y anima esquema…”(Ob.cit.Págs.13y14)

Proceso cultural que el sabio cubano Don Fernando Ortiz llamó  transculturación.

En relación a los bailes de salón surgidos en diferentes países europeos veremos que en la época colonial, especialmente en los siglos XVIII y XIX, entraban en América Latina los bailes de salón de moda en las ciudades europeas los que posteriormente fueron folklorizándose a través de los años por un proceso que partió de las principales ciudades o focos radiales, como los llamara  Carlos Vega, a ciudades y pueblos del interior y hasta el campo mismo, surgiendo entonces numerosas variantes ajustadas a nuevos modos de hacer de sus ejecutantes según las peculiaridades socio-culturales de las regiones y países.

Los llamados bailes de cuadro, Lanceros, Rigodón, Contradanza y los bailes enlazados de pareja a partir del Vals vienés,  llegaron tanto al continente como a las islas del Caribe gestándose transformaciones coreográficas y musicales ampliamente difundidas entre las poblaciones, creando un fuerte sentido de pertenencia a través de un proceso de criollización.

Los antecedentes de los bailes de salón cubanos podemos encontrarlos en la Contradanza, género musical bailable catalogado dentro de las llamadas piezas de cuadros, que tuvo su origen en Inglaterra y Normandía. Su nombre proviene de la unión de las palabras inglesas country (campo) y dance (danza), es decir, danza campestre, que fue bailada por la población campesina de esa nación, de allí su práctica se extendió a los salones por la labor de los llamados  “maestros de danza” que aderezaban y ajustaban pasos y figuras a las exigencias sociales de las clases altas de la sociedad. De Londres pasa la contradanza a otros países del continente  y posteriormente a las colonias americanas.

Compañía Rakatán. Dirección Nilda Guerra. Foto Nika Kramer.

La Contradanza se introduce en la Isla por tres vías: primeramente a través de España que como metrópoli impuso sus usos y costumbres, por Inglaterra cuando la toma de la Habana por los ingleses en 1762 y la versión francesa como consecuencia  de las sucesivas migraciones franco-haitianas hacia la zona oriental del país al producirse la Revolución haitiana en 1791.

La Contradanza  se interpretó en la Isla desde el siglo XVIII, pero no es hasta principios del siglo XIX cuando alcanza un auge notable y adopta características muy especiales que la transforman en contradanza criolla.  Entre sus principales particularidades musicales está el llamado ritmo de tango, figuración procedente de la música africana que penetró a través de los músicos que la interpretaban, quienes formaban parte de las bandas de Pardos y Morenos (mulatos y negros) que tocaban  en las fiestas de la clase alta, en los bailes públicos,  en las escuelitas de baile en casas particulares que surgen por su auge, en este caso clases organizadas por los dueños con el cobro de algunas monedas. También en las fiestas de las llamadas  casas cuna en extramuros, conocidas como bailes de candil y en las verbenas patronales.

De gran interés resulta la definición de Contradanza y Danza que nos ofrece Esteban Pichardo en su Diccionario Provincial de Vozes y Frases Cubanas, (se respetó la ortografía original), publicado por primera vez en 1836:

Contradanza.- Véase Danza.

Danza.- Baile favorito de toda esta Antilla y generalmente usado en la función más solemne de la capital, como en al más indecente Changüí del último rincón de la Isla…”

Seguidamente ofrece una extensa descripción de las principales figuras que ejecutan los bailadores destacando la importancia de la primera pareja que ponía la figura que debían repetir los demás. Destaca igualmente lo siguiente:

   “Cuando son muchas las parejas que tienen que esperar su turno largo tiempo, es permitido comenzar a la vez por la mitad, haciendo por cabezera (Ídem) la pareja respectiva; pero siempre con las figuras que acaba de inventar la principal y a esto se dice partir la danza……”

El subrayado es nuestro porque queremos destacar ya desde entonces y pese a poseer la Danza o Contradanza un gran número de figuras establecidas, la creatividad de esta primera pareja.

En relación a la música nos dice:

“Su música a vezes (ídem) es composición de los más agradables trozos de óperas, o de cantos vulgares, con un bajo retozón peculiar suyo, regularmente en la segunda parte, siempre varia, siempre muelle, alegre o triste, sentimental o enamorada, cuyos medidos sones compasea el imperturbable escobilleo de los hijos de esta zona, que ya incansables van y vienen serpeando en los Ochos o Cadenas, ya se mecen voluptuosamente en los Cedazos con todo el oído y coquetería africana…..la Danza cubana puede sentirse; no describirse”. Ob.Cit. Pág.258

Subrayamos igualmente el final donde se destaca ya el mestizaje cultural y étnico que va a brillar posteriormente en todos nuestros bailes populares de salón.

Según   cronistas de la época, se efectuaban en las ciudades de La Habana y Santiago de Cuba hasta cincuenta bailes públicos diariamente y calificaban la afición al baile como una verdadera locura. Bailes en los que la Contradanza fue la reina y de la que se dice fue bailada desde el capitán general de la Isla hasta el hombre de pueblo más humilde, tocada en los salones por las orquestas de pardos,  en los pianos de las residencias, o por los organillos que deambulaban por las calles.

 

Otro dato importante es  el que se relaciona  con los bailes efectuados en los grandes salones de las sociedades y fechas especiales, como bailes de etiqueta para la aristocracia o clase alta de la sociedad, pero también ya a finales del XIX los llamados bailes de etiqueta de color, vale decir, la población negra y mestiza con cierto rango cultural y económico.

Sobre las peculiaridades coreográficas de la Contradanza criolla existen varios apuntes de la época. Pasemos entonces a analizar cuáles fueron las figuras que se interpretaban en las contradanzas cubanas, tanto por la clase alta como por las masas populares con dos características esenciales:

. La que era ensayada o practicada antes de las grandes festividades en ocasiones dirigidas por un bastonero. Sus figuras fueron, entre otras: Paseo, Cadena, Sostenido, Latigazo, Alemanda, Lazo, Rueda, Ocho, Ala, Cedazo, que tienen su origen en figuras de la contradanza española o también cuando la primera pareja (lugar codiciado) rompía o ponía la danza haciendo una figura que todos debían repetir.

. La contradanza más popular, bailada en las  casas cuna de extramuros, verbenas o espacios más reducidos en la que se fueron perdiendo las figuras complicadas mencionándose por los cronistas que quedaron: el Paseo, la Cadena, el Sostenido y el Cedazo, (descrito como un vals, pero en dos por cuatro) es decir, en posición abrazada o cerrada de baile social.

Posteriormente vemos el surgimiento de nuevos bailes de salón cubanos a partir de la contradanza criolla: la Danza, la Danza-habanera (cantada y de un aire más lento) y el Danzón, integrando pasos y figuras sobre la base de la selección y combinación de formas coreográficas tanto de origen europeo como africano que realizaron los bailadores de forma espontánea, iniciándose así la integración y síntesis de elementos  que identificarán posteriormente nuestra cultura popular danzaria y musical.

Compañía Folklórica JJ. Dirección Johannes García. Foto Nika Kramer.

Entendemos de interés mencionar un  párrafo del libro de mi autoría “De la Contradanza cubana al Casino” donde cito la opinión del famoso músico Emilio Grenet sobre la Danza y el Danzón:

       “Se nos presenta como evolución de la contradanza en que la segunda parte acentúa más el carácter que la distingue de la primera. Siguió bailándose como una pieza de cuadro en sus orígenes, pero la que hemos conocido en el último período se bailaba por parejas enlazadas independientes. Es probable que la  que la rapidez del baile, inadecuado por ello para nuestro clima, encauzara la danza hacia el más descansado ritmo de su sucesor, el danzón.” (Ob. Cit. p. 26)

Ya a mediados del XIX se conforma la llamada Orquesta Típica que amenizaba los bailes  la que estaba integrada mayoritariamente por músicos mestizos y negros como hemos señalado anteriormente. Los instrumentos originales de la Orquesta Típica fueron: Un cornetín, trombón de pistones, figle, dos clarinetes, dos violines, un contrabajo, y en la percusión tímpani o timbales y el güiro criollo.

La forma musical original de las Contradanzas y Danzas cubanas fue binaria, con dos temas melódicos  de ocho compases cada uno que se repetían (AABB) para un total de treinta y dos compases. En el caso de ensayarse y ejecutarse por los bailadores muchas figuras se repetía la música tantas veces como fuese necesario para completar las combinaciones ordenadas por el bastonero o practicadas previamente. Estos géneros musicales, creados para bailar, fueron  llevados a la pianística para deleitar los oídos en tertulias y reuniones, destacándose Manuel Saumell e Ignacio Cervantes   entre los compositores de Contradanzas y Danzas en el siglo XIX y Ernesto Lecuona  en el XX.

En el libro  Miguel Faílde creador musical del Danzón, de su sobrino Osvaldo Castillo Faílde, el propio Faílde nos ofrece su opinión sobre la Danza:

 “La Danza alcanzó gran popularidad y por mucho tiempo fue bailada como broche de oro que daba fin a los bailes de sociedad […] El paso usado en la danza era corto y deslizado. Se marcaba a tres tiempos y no había pausa entre uno y otro”. (Ob. Cit. p. 26)

 

Más adelante en el libro citado se reproduce un extenso artículo publicado en el periódico El Moderado del 13 de julio de 1915 escrito por el periodista español José Inzenga, del que extraemos algunos fragmentos:

El baile tan popular en la Isla de Cuba, que tanto la aristocracia como la clase media bailan desde la Punta de Maisí al Cabo de San Antonio, en sociedades, casinos, glorietas y reuniones familiares, sin otra diferencia que el sello, que en todo impone siempre la educación, retrata tan fielmente el carácter y las costumbres cubanas, que en este concepto la consideramos superior a todos los bailes populares del mundo.

El carácter apacible y dulce de las mujeres de aquella privilegiada región de América; la perezosa sensualidad de sus movimientos, sus apasionados instintos y el gracioso abandono de su trato están de tal manera impresos en su baile favorito, que sería un atentado al más característico y al más elocuente de los títulos de propiedad de las costumbres de un pueblo, el dudar que la danza cubana es de Cuba y que se formó en sus playas en perfecta armonía con el clima y los hábitos tropicales, conquistando precisamente por estas circunstancias su extensa nombradía.

Haced un viaje de circunvalación al mundo, y donde quiera que vayáis todos conocerán su música, unos con el nombre de “habanera”, otros con el de contradanza o danza cubana, nadie vacilará en su origen. Ni a nadie tampoco se le ocurrirá llamarla “danza inglesa”…

Los pasos de la Danza, en este caso parten de las demostraciones y orientaciones de Agustín Gutiérrez, excelente bailador de la Danza, del Danzón y el Son. Fundador del  Conjunto Folklórico Nacional, entrenó a bailarines y bailarinas al iniciarse el montaje de la obra Bailes Populares.

Paso  básico. En el lugar marcando los cuatro tiempos del compás (tres y pausa) en el lugar alternando los pies.

Paseo. (Nombre original) Igual al homónimo de la contradanza.

Tornillo. (Nombre original) Giros de pareja, a derecha izquierda. Sin dudas adaptación de los veloces giros del Vals a los cuatro tiempos del compás de las Danzas.

Marque. (Nombre original).Sirve en la Danza para cambiar el sentido del giro en el Tornillo.

Rakatán. Foto Nika Kramer.

Caja, cajón. (Nombre original). Se realiza en dos pasos completos describiendo un cuadrado comenzando en el sentido de las manecillas del reloj. Se realiza en el lugar o con desplazamientos girando, en este caso siempre con el hombro izquierdo atrás, es decir, en sentido contrario a las manecillas del reloj.

Efectuadas estas descripciones deseamos realizar una aclaración sobre el montaje escénico de la Danza en el CFN.  Se iniciaba con el Tornillo realizado a gran velocidad y a contratiempo. Ocho pasos con hombro derecho atrás, un Marque para cambiar la dirección del giro y ocho pasos hacia el otro lado. Al concluir esta figura venía un Paseo con cambio de ritmo, es decir, a tiempo. El resto de la música y figuras utilizadas se continuaban ejecutando a tiempo. Sin dudas este inicio con veloces giros fue de gran impacto para los espectadores, pero no implica que al enseñar la Danza en escuelas o casas de Cultura debe hacerse así. Debe iniciarse, como sucede en otros bailes con el paso básico en el lugar, necesario para el acople de la pareja. Es un baile de pareja independiente, como son posteriormente todos los otros. Cada pareja, cada hombre, que es quien guía a la compañera como sabemos, organiza su baile a voluntad.

El Danzón, según lo define Helio Orovio en su Diccionario de la Música Cubana:

 “Género bailable derivado de la danza criolla. Su nombre viene, por aumentativo de danza, de un baile de figuras colectivo, formado por parejas provistas de arcos y ramos de flores, muy usual en la segunda mitad del siglo XIX” (Ob. Cit. Pág. 139)

Sobre la música del Danzón compuesta por Miguel Faílde, músico matancero,  el propio creador nos da luz al respecto a través de  su testimonio recogido por Osvaldo Castillo Faílde en el libro dedicado a él citado anteriormente, donde explicó que se le dio el encargo de crear una nueva música adecuada a una coreografía que se ensayaba y de esta manera compuso su primer danzón, Las Alturas de Simpson, para el que adoptó la forma musical del rondó (ABACADA) y el tiempo de la habanera.

Sobre el danzón, por ser nuestro baile nacional, es mucho lo que se ha estudiado, escrito y polemizado. Lo principal para nosotros es que a partir de una forma de baile que se estaba practicando es que Faílde compuso por encargo su primer danzón. Al respecto dijo el propio Faílde, según aparece en el libro escrito por su sobrino, citado anteriormente:

  “Se bailaba por aquel tiempo en Matanzas un baile de cuadros que llevaba el mismo nombre de Danzón. Este baile lo formaban hasta veinte parejas provistas de arcos y ramos de flores. Era realmente un baile de figuras y sus movimientos se ajustaban al compás de La Habanera. El que dirigía este baile de figuras me invitó a que escribiera una música ad hoc, pues hasta entonces las parejas ejecutaban las figuras cantando a viva voz. Y al escribir esa música se me ocurrió la idea del baile que hoy se llama danzón. Lo escribí y puse en ensayo. Gustó a todo el mundo, es decir, a los músicos y a los bailadores, y se hizo popular en muy corto tiempo. Después escribí muchos, pero ¡cuántos más no se han escrito y se seguirán escribiendo! (Ob. Cit. Pág. 85)

El propio Osvaldo Castillo Faílde, concluye estos análisis en su libro diciendo sobre el Danzón:

…“Se bailaba con pasos cortos, deslizados y contoneos del cuerpo, actualmente ha pasado a los salones de baile exclusivamente por lo que es considerado como baile de salón”. (Ob. Cit. Pág. 34)

Continúa la cita:

  “…Llegó luego la época en que la falta de dinero y los disgustos que experimentaban las familias con motivo de la guerra, hicieron que las jóvenes se retrajeran, no concurriendo a bailes ni tertulias, lo que dio por resultado que los jóvenes buscaran otras no muy lícitas diversiones, entre las cuales se encontraban los bailecitos de candil. Aquí nació el danzón  tal como hoy se baila,…los jóvenes pidieron al músico que arreglara aquel baile de figuras, de modo que, con el mismo compás, se pudiera bailar como la danza.

Así se hizo, y aunque varió la manera de bailarlo, siguió llamándose como su originario: El Danzón.” (Obra Cit. Pág. 87)

Producto de la guerra de finales del siglo XIX para lograr la independencia de España dejan de celebrarse las grandes fiestas en los liceos, pero se continúan bailando la Danza y el Danzón en locaciones más humildes y populares y se van perdiendo las figuras entre varias parejas, quedando ambos finalmente como bailes de parejas enlazadas e independientes. En tanto en la orquesta se sustituyen posteriormente los instrumentos de viento metal por la flauta y se introduce el piano, conformándose entonces la orquesta denominada Charanga Francesa.

El Danzón, clasificado entonces como baile de pareja independiente tiene los siguientes pasos, en este caso nombrados por los profesores de baile:

Paso de entrada. Paso lateral para inicia el baile donde el hombre define cómo se acentuará el baile, (a tiempo o a contratiempo).

Paso  básico. En el lugar marcando los cuatro tiempos del compás (tres y pausa) en el lugar alternando los pies.

Paso al frente-atrás.  En el lugar o con giros suaves. En mi opinión este paso desciende del paso de Vals al adaptarlo a los cuatro tiempos del compás. El hombre con el izquierdo al frente, la mujer con el derecho atrás. Es decir, en el primer paso el hombre marca al frente con izquierdo, la mujer marca atrás con el derecho. En el siguiente paso el hombre marca atrás con el derecho y la mujer al frente con el izquierdo. Para algunos profesores este paso es considerado como el paso básico.

Paseo.  Igual al homónimo de la Contradanza y la Danza.

Tornillo. (Nombre original) Giros de pareja, a derecha o izquierda, proviene igualmente de la Danza.

Marque. (Nombre original) deriva del de la Danza.

Caja, cajón  o bailar en un ladrillito. Desciende también de la Danza.

A inicios del siglo XX, ya en la república, llega a la capital el Son, nacido en el oriente del país y se realizan transformaciones en el conjunto musical original del mismo integrándose una trompeta y el contrabajo que sustituye a la marímbula o a la botija. El Son es rápidamente asimilado por la población de los barrios, pero se le prohibió la entrada a los salones de baile de los clubs y asociaciones privadas por la forma desenfadada en sus movimientos corporales, contrarios a la ética moral de la época.

Coreográficamente,  al llegar a las ciudades, el Son  va a recibir la influencia de los pasos y figuras de la Danza y del Danzón, continuándose de forma espontánea un proceso de interacción de elementos de varios bailes  realizado espontáneamente por los bailadores populares.

En el Son urbano se produce un elemento coreográfico significativo:

Por primera vez se van a crear figuras semiabiertas en el baile de salón, fundamentalmente  la que se realiza cuando el hombre separa ligeramente a la compañera y la hace girar una vuelta a la derecha sobre sí misma bajo el arco de los brazos unidos, derecho de ella e izquierdo de él. Posteriormente surgen otras figuras como aquella en que el hombre  hace girar a su pareja una vuelta en redondo  en su torno en cuatro pasos, cambiando su mano al pasarla por su espalda.

A finales de la década del veinte se crea por Aniceto Díaz, también músico matancero, un nuevo género musical  de salón, el Danzonete, como una forma de combinar elementos musicales del Danzón y el Son  lo que contribuyó posteriormente sin dudas a que el último fuese finalmente aceptado en las asociaciones como baile de salón.

En el Danzonete los bailadores, siguiendo la música, bailaron la primera parte como el Danzón y en la segunda o estribillo  incorporaron figuras semiabiertas para el giro de la dama y movimientos suaves de hombros y caderas como en el  Son. En la música del Danzonete “Rompiendo la Rutina”, que fue el primero en componerse, se integra desde sus inicios la Clave del Son, sustituyendo un poco al cinquillo del danzón.

A lo largo de las décadas del treinta y el cuarenta del siglo XX el Danzón evoluciona musical y coreográficamente hacia el Danzón de  Nuevo ritmo, haciéndose más rápida su ejecución e incentivándose el ritmo sincopado por la introducción de un nuevo instrumento de percusión en la orquesta danzonera o Charanga Francesa, la tumbadora, innovación que realizara Antonio Arcaño con la  Orquesta Arcaño y sus Maravillas provocando en los bailadores movimientos más libres, enlazados o también separándose la pareja ligeramente para bailar frente a frente por cortos espacios y retomar nuevamente el enlace. En los cuarenta comenzaron a organizarse bailables en verbenas y espacios abiertos fuera del rigor de los salones de las sociedades originales, adquiriendo entonces el Danzón masividad entre los bailadores populares que no pertenecían a sociedades específicas. Surge igualmente el danzón cantado, con Barbarito Diez como máximo exponente.

A lo largo de las diferentes ciudades y pueblos de la Isla el Danzón tiene variantes con respecto a la forma de bailarse. La principal diferencia, siempre polémica entre los estudiosos, consiste en bailarlo con la melodía o con el ritmo, expresiones utilizadas por los profesores de baile para determinar el acento del paso en relación a los tiempos del compás musical de dos por cuatro, vale decir, acentuando la primera corchea (acento natural del compás) o acentuando la última siguiendo el ritmo del cinquillo que va construyendo un contratiempo o síncopa, para muchos investigadores la forma más tradicional. Modalidades ejecutadas de forma espontánea o de “oído” por los bailadores que se guían indistintamente por una u otra forma. Variantes o modalidades danzarias que observaremos  tanto en el Son urbano como en el Casino.

El Danzón se continúa bailando en el siglo XXI mayoritariamente por personas de la tercera edad en los Clubs de Amigos del Danzón que existen a lo largo de toda la Isla y se enseña a bailar a las nuevas generaciones en las Casas de Cultura y en las Escuelas de Danza y Ballet porque, aunque cambien los tiempos y los gustos de la población, cada cubano, con independencia de que lo sepa bailar o no, reconoce la importancia que tiene el Danzón como parte de nuestra cultura popular tradicional.

En la búsqueda incesante por complacer al público bailador y enriquecer la música bailable de la época, se crean nuevos géneros: el Mambo y el  Chachachá.

Sin dudas el Mambo ha sido uno de los géneros musicales cubanos más difundidos en el mundo entero, sobre todo a partir de la década del cuarenta. Creado por Orestes López con su pieza Danzón-Mambo y difundido ampliamente en América y Europa por el matancero Dámaso Pérez Prado y su famosa orquesta tipo Jazz band con numerosos metales, desde el punto de vista  coreográfico vemos que los pasos fundamentales del Mambo no son de creación popular como hemos analizado en los géneros anteriores.

Rakatán / Foto Nika Kramer.

En esa época se abren números clubs y cabarets y fueron los bailarines profesionales como la pareja de Ana Gloria y Rolando o las llamadas Mulatas de Fuego quienes crearon sus pasos y figuras los que fueron imitados por la población. Contribuyó sin dudas a la difusión del Mambo  la filmografía mejicana con el famoso actor Tin Tan muy admirado por la población cubana, que marcó estilo en sus pasos de Mambo. También vemos que en el año cincuenta se funda la televisión cubana y en sus programas musicales se inicia la difusión de este nuevo baile.

En otros bailes populares de salón cubanos possteriores como el Mozambique o el Pilón se va a producir este fenómeno de la imitación por parte de los bailadores de los pasos y movimientos.  En estos dos últimos ejemplos los propios creadores y difusores de los  géneros musicales, Pello el Afrocán y Pacho Alonso  demostraron los pasos y movimientos a realizar siendo imitados por los bailadores, no fueron creados por el pueblo y probablemente esta haya sido la causa de que fueron simplemente una moda, se bailaron un tiempo y desaparecieron del gusto de los bailadores.

El Chachachá.

Género musical creado por Enrique Jorrín e inspirado en el sonido de los pies de los bailadores que ejecutaban el Danzón de nuevo ritmo.

Encontramos de interés insertar en el libro una cita que aparece en el Diccionario de la música cubana de Helio Orovio sobre una entrevista que le hicieran a Jorrín en la que plantea:

“Casi al principio de empezar a componer, observé los pasos de los bailadores del danzón-mambo. Noté la dificultad de la mayoría de los ritmos sincopados, debido a que los pasos de los bailadores se producen a contratiempo, o sea, en la segunda y cuarta corchea del compás (2/4). Los bailadores a contratiempo y las melodías en forma de síncopa hacen en extremo difícil la colocación de los pasos con respecto a la música […] Empecé a hacer melodías con las que se pudiera bailar sin necesidad del acompañamiento, procurando hacer las menos síncopas posibles […] Con ello se desplazó el acento que se produce en la cuarta corchea […] Con melodías casi bailables por sí solas y el balance que surge entre melodías a tiempo y a contratiempo es que nace el Cha-cha-chá”. (Ob. Cit., p.132)

Presentamos un esquema rítmico, en este caso llevado a compás de 4/4 para mejor comprensión de lo expresado anteriormente por Jorrín.

Se inician en anacrusa los dos primeros pasillos cortos y cae el tercero en el primer tiempo del siguiente compás (1-2-3), luego se marcan los dos tiempos siguientes alternando los pies.

Para ejemplificar lo planteado por Jorrín en tanto a la sincronización de la línea melódica con la base rítmica hay múltiples ejemplos, pero seleccionamos el del chachachá “Vacilón, que rico vacilón, Chachachá que rico chachachá”, en el que caen perfectamente las palabras vacilón y chachachá con los tres pasillos de inicio a los que hemos hecho alusión.

Veremos como en el Chachachá se producen dos importantes evoluciones coreográficas. Surge como baile de pareja individual, donde se asumen figuras semiabiertas del Son urbano, la apertura sencilla separando a la mujer para hacer el giro sobre el hombro derecho. Se aumentan las figuras ya separados frente a frente cuando los bailadores ejecutan Medias vueltas, Vueltas enteras, Amagues e improvisaciones del hombre mientras la mujer continúa marcando las medias vueltas.

Surge entre varias parejas de amigos una pareja cabecera o pareja líder que sugiere la formación de una doble hilera, con las mujeres a un lado y los hombres al otro enfrentándose (¡contradanza!) a lo que hemos llamado Chachachá en línea. Entonces este líder indica las figuras a realizar,   separadas las hileras y frente a frente las parejas, ordena realizar  Medias vueltas,  mirando las filas al frente y al fondo alternativamente, Medias vueltas  con palmadas, Vueltas enteras y los Amagues. Estos Amagues consisten en realizar tres veces  tres pasillos iniciales seguidos haciendo cuartos de giros concluyendo con el uno-dos.

(1-2-3, 1-2-3, 1-2-3) (1-2). Así varias veces al frente y al fondo hasta que el que dirige orienta Media vuelta u otra figura.

También al final de la pieza con estribillos más cortos el líder indica pasillos como La suiza (en alusión al juego de saltar la cuerda), El cojito u otros que él improvisa y que todos deben imitar (¡pareja cabecera de la contradanza!).

El Chachachá en línea se corresponde con piezas musicales del inicio del género las que generalmente tienen un tiempo moderado, como “La Engañadora”, “Vacilón”, “El Bodeguero” y otras.

Al componerse piezas musicales de un ritmo acelerado, allá por los años 1956, 1957, 1958 surgieron ya figuras de pareja más complicadas creadas por los bailadores, como Vuelta al hombro y Llévatela por debajo, junto con la figura  Abre y Cierra por influencia del rock-and-roll, muy de moda entre los bailadores del momento, donde vemos que se cumple la regla de asimilación de algunos pasos o figuras de bailes foráneos en nuestros bailes.

Rakatán / Foto Nika Kramer

La anterior apertura simple del Chachachá  se transforma en apertura en tres pasos, base para la figura nombrada como   Dile que no, o Di que no en el  Casino. Para algunos profesores esta apertura, aún sin nombre, se realizaba ya en el Son “alante”, o sea, con música rápida.

Ya en este período deja de hacerse el Chachachá en línea y aparece entonces entre los bailadores el  Chachachá en rueda, donde las parejas hacían un círculo y seguían las órdenes del jefe o director de la rueda. Una característica del Chachachá en rueda, al menos en mi experiencia personal, que fui bailadora de Chachachá en mi adolescencia y juventud, consiste en que se bailaba todo el tiempo con la misma pareja, no se hacían cambios de pareja como sucedió posteriormente en la Rueda de Casino.

Algunas figuras del Chachachá en rueda que recuerdo son:

Camínala y regresa, Paséala, Abre y cierra, Medias vueltas, con o sin palmadas, Amagues, Adentro y afuera, Se te va (muchachas al centro girando en un círculo a favor de las manecillas del reloj). A la voz de “alcánzala”, los hombres  avanza sobre un círculo en contra de las manecillas del reloj hasta llegar a su pareja para continuar bailando  con ella. Otra figura utilizada fue nombrada como  abanico.

Sin lugar a dudas el Chachachá en rueda fue la base para la Rueda de Casino.

EL CASINO

A finales de la década del cincuenta surge un nuevo género coreográfico creado por los bailadores populares, el Casino, como una evolución de bailes cubanos anteriores y otros componentes de bailes foráneos donde se retoman elementos básicos del Danzón, el Son urbano y el Chachachá tales como sus pasos básicos, los giros, los paseos, los marques, la caja y numerosas figuras.

El nombre del baile, Rueda de casino o Casino, proviene del club donde comenzó a bailarse una variante en las que varias parejas hacían una rueda o círculo y realizaban figuras coordinadas bajo la dirección de un guía, sin dudas teniendo como antecedente al Chachachá en rueda. El guía era uno de los propios integrantes de la rueda, siempre hombre. Poco a poco las figuras o “vueltas”, que hasta ese momento fueron ejecutadas sin un nombre específico, recibieron su propio nombre por necesidad de ser ejecutadas simultáneamente y también se crearon nuevas figuras, propias solamente para la rueda.

Este club fue el Casino deportivo de la Playa de Marianao (hoy Cristino Naranjo), sito en ave. 1ra. y calle 8, Miramar, La Habana, Cuba.

Al Casino deportivo asistían los jóvenes hijos de obreros o empleados, ya que conjuntamente con el club La Concha, era uno de los más económicos de aquellos tiempos.

Todos los domingos, en horas de la tarde, se efectuaban los llamados té bailables, amenizados por orquestas y conjuntos con una nueva sonoridad aportada por instrumentos electrónicos como el teclado en sustitución del piano y el bajo eléctrico entre las que se destacó en sus inicios la orquesta Revé con Juan Formel y su bajo eléctrico quien posteriormente, en 1969, creó su propia orquesta Los Van Van, indisolublemente unida al desarrollo de Casino como baile. Es en estos bailables donde aparece una modalidad de baile conocida como La Rueda. Rápidamente esta moda de bailar en rueda pasa a otros círculos y a otras fiestas, para lo que los bailadores decían “vamos a hacer la Rueda del Casino. De ahí a la designación del baile mismo como Rueda de casino o Casino no faltó mucho. Todo esto que narramos ocurrió entre los años 1958 y 1961, aproximadamente.

El nombre se popularizó y Casino y Rueda de casino es el nombre actual de este baile del que la mayoría de los “casineros” o cultivadores del género desconocen el origen. Hemos comprobado esto en nuestras entrevistas a bailadores de diferentes generaciones, desde adolescentes hasta otros de cincuenta años o más. Todos se denominan casineros, pero desconocen el origen del término que se ha convertido por ello en popular, anónimo y colectivo. De igual forma los casineros ejecutan los pasos y figuras con sus correspondientes nombres sin poder determinar su origen. Tal es el caso de figuras como: Di que no, Vacílala, Setenta, Ponle el sombrero (o el cagua), Enchufla (corrupción de enchufa), Dame una y muchas más que se han generalizado entre ellos.

Otras figuras, sin embargo, son creadas en las ruedas por su guía o director o por uno de los bailadores y nombradas por ellos mismos. Si una de estas figuras comienza a ser imitada por otros bailadores en otras ruedas, entonces llega a convertirse igualmente en anónima. Los nombres deben ser cortos para poder “cantarse(ordenarse) rápidamente y que todos lo capten antes de su ejecución. No hay voz ejecutiva. El que “canta” debe anunciar la figura cuando se está marcando adentro en el Pa’ti y Pa’mí (Abre y cierra en el Chachachá) para que la ejecución se inicie en el siguiente paso.

Precísamente aunque se relacionan, el Chachachá en rueda y la Rueda del Casino se van a diferenciar en la música con la que se bailaron una u otra.

Nuevas sonoridades aportados por los instrumentos electrónicos como hemos apuntado y la ejecución de piezas musicales que no tenían nada que ver con el esquema rítmico de Chachachá, sino más apegadas al Son o la Guaracha, comenzaron a ser de la preferencia sobre todo de los bailadores más jóvenes que resultaron con el tiempo los fanáticos del nuevo baile creado por ellos mismos, el Casino y la Rueda de casino, convirtiéndose en “casineros”.

Rakatán / Foto Nika Kramer

Un hecho trascendental fue la difusión masiva en todo el país del género. Al concluir la Campaña de Alfabetización en 1961 se ofertan becas en la capital a los alfabetizadores de las provincias. Los fines de semana los antiguos clubs y sociedades de la playa de Marianao ya convertidos en Círculos sociales obreros, ofrecen bailables a estos becados donde  ya sin prejuicios clasistas ni racistas, se mezclan hijos de campesinos, obreros, trabajadores en general, blancos, negros, chinos y mulatos a disfrutar  el baile de moda, El Casino. Muchos de estos becados al concluir sus estudios y regresar a sus provincias llevaron nuevos conocimientos y por supuesto el baile aprendido en la capital.

La realización de programas televisivos de competencias como Para Bailar y posteriormente Bailar Casino, estimularon grandemente la creatividad de los bailadores tanto para el baile de pareja como para la rueda.

En el baile Casino se va a producir un fenómeno único en todo el desarrollo de los bailes populares de salón cubanos a que hemos hecho referencia en este trabajo y es que por primera vez aparece un género coreográfico que no está vinculado a un género musical específico.

En la década del sesenta el maestro Juan Formel crea el género Songo para el deleite de los casineros, pero como hemos señalado anteriormente ya los bailadores denominaban a este baile como Casino y así ha permanecido sesenta años después.

El Casino se baila entonces con el Songo, con la Salsa que en entró a Cuba en los 70, con el Son moderno de orquestas  como la del maestro Adalberto Álvarez y su Son quien creó su famoso tema Bailar Casino y también  con la música de  numerosas agrupaciones de formato abierto que ejecutan la música bailable cubana como la Timba, por ejemplo.

En tanto a su relación coreográfica con el Danzón deseamos ofrecer una cita más. Según plantea Alan Borges en su libro “La Historia del Baile y la Rueda de Casino-Salsa” figuras como “Derecha e Izquierda”, “Arriba”-”Abajo” y “Enróscate”  eran utilizadas en las coreografías del Danzón de las fiestas de quince años de las adolescentes y  pasan a la Rueda de Casino.

Sobre la figura Derecha e Izquierda en el Casino nos dice:

“No es necesario bailar muy pegados, ya que este pasillo es técnicamente del Danzón, el cual se originó bailando bastante separados y con una música lenta y cadenciosa. Se emplea en al baile de Casino con mucha rapidez”.(Ob. Cit. Pág. 63)

Este y otros ejemplos nos han llevado a la siguiente comparación:

-Derecha-izquierda es  el giro de la pareja sobre sí misma a derecha o a izquierda llamada Tornillo en el Danzón.

-Vamos Arriba, Vamos Abajo es  el Paseo, no sólo en el Danzón, igual en la Danza y en la Contradanza. En este último caso no en posición cerrada, sino uno al lado del otro, tomados de la mano interna a la altura de los hombros.

-Enróscate es  la  Caja, girando en sentido contrario a las manecillas del reloj sobre la Rueda, que viene desde la Danza, como hemos visto.

Los pasos, posiciones y figuras de la Danza, del Danzón, el Son urbano y el Chachachá son integrados  a una nueva forma coreográfica creada por el pueblo bailador, el Casino, que ha mantenido su vigencia como el baile social por excelencia de los cubanos sesenta años después.

Años de estudio, análisis y observaciones de nuestros bailes populares de salón provocaron la siguiente interrogante, ¿son bailes populares o son bailes populares tradicionales?

Si analizamos la música de  géneros como el Danzón, el Danzonete, el Mambo y el Chachachá vemos que tienen autores conocidos por lo que  se clasifican como música popular bailable cubana, pero, ¿quién o quiénes fueron los creadores de los pasos, figuras y los elementos coreográficos de estos géneros?

Opinamos que para llegar a una conclusión en este sentido debemos considerar varios factores:

-La asimilación y adaptación (criollización) de bailes foráneos que entraron como moda a nuevas realidades históricas, sociales y culturales realizada de forma espontánea por los bailadores.

-La transformación e interacción de elementos de diferentes bailes cubanos de una misma época.

 Y por último y de gran importancia:

La creación y generalización de nuevas formas basadas en la improvisación original de los buenos bailadores que en muchos casos son imitadas y generalizadas. Argumentos que nos ha llevado a formular la siguiente hipótesis:

En nuestros bailes populares de salón  encontramos células básicas de movimientos, pasos, posiciones y figuras que ajustadas a ritmos específicos, vienen reproduciéndose reiteradamente por más dos  siglos, prueba irrefutable de su tradicionalidad.

Así podemos resumir que en los llamados por nosotros bailes populares tradicionales de salón cubanos se presentan constantes coreográficas que van a reproducirse a lo largo de dos siglos tales como que:

-A partir de la Danza todos se comienzan a bailar en posición cerrada de baile social o posición de Vals.

-El paso básico para avanzar o retroceder, a lo que se llama Paseo, ajustado a ritmos y estilos específicos es básicamente el mismo desde la Contradanza, (1-2-3-pausa), ejecutado en cuatro corcheas, alternando los pies. También la forma en que se trabajan los pies y piernas: el peso del cuerpo en los metatarsos liberando los talones, levantando ligeramente el pie en la corchea de la pausa para apoyarlo sobre el metatarso y continuar deslizando, apenas apoyando el talón.

-La realización de giros  en la posición cerrada de la pareja, como en el Vals, pero ajustando el paso a las cuatro corcheas del compás.

-El trabajo de las rodillas, hombros y caderas, así como la postura del cuerpo en los hombres y el contoneo sensual de las caderas en las mujeres.

-La ejecución de un Paso de entrada en el Danzón, el Son urbano, el Danzonete  y el Casino, en el que el hombre define la acentuación del paso al bailar con relación a los tiempos del compás de 2/4.

Desde 1803, fecha  en la que se señala la composición de la primera   contradanza cubana (San Pascual Bailón), así como el registro de sus figuras a partir de 1836 por Esteban Pichardo en su Diccionario de Vozes Cubanas hasta hoy en pleno  siglo XXI, vemos el desarrollo tanto musical como coreográfico de géneros bailables populares cubanos designados como de salón atendiendo a su primer origen, pero que han sido bailados y se siguen bailando en múltiples espacios, bajo techo o en espacios abiertos, donde el bailador popular se expresa y satisface sus necesidades sociales y culturales ratificando aquello de que el pueblo cubano es un pueblo bailador.

Sin lugar a dudas: dos siglos de bailes populares de salón cubanos.

BIBLIOGRAFÍA

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En portada: Compañía Rakatán / Foto Nika Kramer

 

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