El teatro del futuro

Por Marilyn Garbey Oquendo

Los sucesos del 11 de julio polarizaron actitudes y opiniones sobre la actualidad política, social, económica, sanitaria, cultural, ética de Cuba. Asuntos como la soberanía nacional, la independencia del país, el futuro de la nación vuelven al centro del debate.
También se discuten, con apasionamiento, las causas de las carencias que padecemos, la atención a personas y comunidades más desfavorecidas, la interacción entre el Estado y el individuo, las posibles vías para alcanzar la prosperidad y el bienestar que necesitamos para defender la paz ciudadana y nuestro proyecto de justicia social.
Los artistas del teatro y de la danza han abordado esos temas con las singulares herramientas escénicas. Como artes vivas, encuentran de inmediato la recepción de los espectadores. Teatro Tuyo, asentado en Las Tunas, presentó hace algunos años Super Banda Clown, espectáculo protagonizado por payasos, con música ejecutada en vivo por los actores, una extraordinaria carga de belleza y de humor, que fue muy aplaudida en toda Cuba. El respeto a las diferencias, el empeño humano de superar obstáculos para construir utopías, el ejercicio del poder, eran sus líneas argumentales. Ernesto Parra, actor y director, explicaba:

La idea principal es cómo usar el poder en función de los demás, no desde un pedestal ni ponderando un solo criterio u opinión, sino al servicio de los otros. ( Super Banda Clown llega a La Habana, Juventud Rebelde, 29 de junio, 2017).

Por la selva oscura del Teatro Nacional
En esta hora candente, valdría la pena recordar momentos fundacionales del devenir cultural del país, en los cuales el teatro y la danza se convirtieron en foros de los debates que sacudían a la sociedad. Pienso en el Teatro Nacional y en el Conjunto Folclórico Nacional porque ambas instituciones abrieron caminos para la creación artística, contribuyeron a la formación de artistas y espectadores, desarrollaron investigaciones que sustentaron una mirada descolonizadora y antihegemónica sobre la Historia de Cuba y mucho influyeron en desbaratar prejuicios machistas y actitudes racistas.

El Teatro Nacional se fundó en junio de 1959, es decir, pocos meses después del triunfo de la Revolución. Y allí comenzó a gestarse la creación del Conjunto Folclórico Nacional, que tendría lugar en 1962. Eran muy jóvenes los protagonistas de aquellas aventuras. La doctora Isabel Monal, directora fundadora del recinto teatral, recuerda aquellos días:

Ser la directora del Teatro Nacional con solo 27 años fue posible por la existencia de la Revolución, un hecho absolutamente extraordinario; es la Revolución más increíble que ha tenido lugar en el planeta Tierra, la más limpia, la más sana, la menos sangrienta, la que abrió más caminos. Todos éramos jóvenes, con 27 o 28 años. El país hervía de ideas, sentíamos que se rompían todas las amarras, no solo las de la explotación económica, también las de la creatividad”. (Monal, Isabel:El Teatro Nacional fue posible por la existencia de la Revolución. La Jiribilla, junio 2019)

Allí nacieron la Orquesta Sinfónica y el Coro Nacional. También desde allí se organizaron la Brigada Teatral Revolucionaria y las Brigadas de Teatro Francisco Covarrubias, que presentaban sus obras en centros laborales, escuelas, zonas montañosas. El actor Mario Balmaseda era miembro de esas brigadas:

… llegamos a ser nueve personas, nos montábamos en un camión, un camión-rastra, y salíamos por los bateyes. No había tanto camino cuando eso, te estoy hablando de mediados del 60, ahí lo dicen los programas. Ahora hay calles, en aquel momento no; tenías que meterte con una rastra por cualquier lugar, por los bateyes, que eran unos cuantos bohíos con una explanada en el medio. Y allí llegábamos sin que la gente supiera nada, sin avisar ni nada en aquel monstruo empezábamos: “Oye, vengan esta noche que vamos a hacer teatro”. La gente no sabía ni qué era el teatro ni nada. Nosotros tuvimos una experiencia en Las Mercedes, en la Sierra Maestra, llevábamos cuatro bombillos porque poníamos La taza de café de Rolando Ferrer, una obra cubana; la otra era una obra de combate que yo en mi vida había oído hablar de Bertolt Brecht y creo que fui el primer actor aquí en Cuba que se atrevió a adaptar a Bertolt Brecht, porque no sabía quién era. La adaptación consistió, en que todo ocurría en España, y entonces yo puse que ocurría aquí en las costas de Pinar del Río y cuando iba a la Sierra lo ponía en un lugar cercano de allá a las costas. Un día llegamos a La Habana después de dos meses, viviendo por ahí como podíamos y nos encontramos la sorpresa de que nos iban a pagar un sueldo, una cosa tremenda: 83 pesos ( Espinosa, Norge: Mario Balmaseda. El teatro es un juego a morirse. Habana Radio, 21, 9,2011).

Teatro Nacional de Cuba en su etapa constructiva. Foto Archivo Cubaescena.

En la sala Covarrubias debutó el Conjunto de Danza Moderna, bajo la dirección de Ramiro Guerra. En su primera función, febrero de 1961, las obras Mulato y Mambí expresaban el deseo de llevar a escena los colores de nuestra nacionalidad.

La compañía, que hoy ostenta el nombre de Danza Contemporánea de Cuba y sigue laborando en los mismos salones del Teatro Nacional, integrada por jóvenes y virtuosos bailarines, ha publicado en las redes sociales Meta, video danza en modo agradecimiento a los científicos creadores de las vacunas que salvan vidas en estos tiempos de pandemia.

La doctora Isabel Monal promovió el estreno, en el Teatro Nacional, de un clásico de la literatura dramática: Dio la casualidad que vino a Cuba Jean Paul Sartre, y eso sí fue casualidad, se estaba montando La ramera respetuosa, y fueron a verla Sartre, Simone de Beauvoir y Fidel. Fidel quedó impresionado con lo que estaba viendo. Yo no olvidaré nunca la frase que me dijo al oído: “Yo no sabía que la gente venía tanto al teatro”. Ya en los camerinos le dijo a Sartre: “Acabo de descubrir un arma revolucionaria”. Sartre, que era un hombre de mente abierta, le dijo: “Yo se la entrego”. Si recordamos la historia de La ramera respetuosa veremos que hay una crítica social.(Monal, Isabel:El Teatro Nacional fue posible por la existencia de la Revolución. La Jiribilla, junio 2019

La puesta en escena de Francisco Morín, protagonizada por Miriam Acevedo y Pedro Álvarez, alcanzó gran resonancia en los 60, tal y como sucedió en 2005 y en 2013 cuando la obra de Sartre volvió a la escena cubana en montajes de Carlos Díaz y Carlos Celdrán, respectivamente. La puta respetuosa, de Teatro el Público, y Fíchenla si pueden, de Argos Teatro, han sido valiosos aportes del teatro al diálogo entre individuo y sociedad, pues lanzaron una pregunta que vuelve hoy a cobrar actualidad: ¿Defenderemos nuestras verdades hasta las últimas consecuencias?

El Conjunto Folclórico Nacional

Johannes García, bailarín y coreógrafo, Premio Nacional de Danza 2020, forma parte de la segunda generación del Conjunto Folclórico Nacional, agrupación cuyos orígenes se deben rastrear en el Seminario de Etnología y Folclor que se desarrolló en el Teatro Nacional en los años 60, liderado por Argeliers León.

A él se deben las primeras presentaciones públicas de los portadores de las tradiciones populares, del foco folclórico llegaron al escenario con su rico acervo cultural, desbaratando prejuicios elitistas, sumando a los marginados al empeño descolonizador de la Revolución.

El Folclórico Nacional teatralizó danzas populares, religiosas, festivas; de esa manera reconocía la herencia africana en el tejido de Cuba. El Ciclo Congo, el Ciclo Yoruba, el Ciclo Arará, Rumbas y comparsas son algunos de los montajes que calaron hondo en los espectadores y en sus intérpretes. Los entonces jóvenes bailarines, se sumaron a la zafra de los Diez millones durante 18 meses. Johannes comparte sus impresiones de aquella gesta, recuerda que trabajaban por el día en el cañaveral y en las noches presentaban sus creaciones músico-danzarias:

Se demostró entonces que los artistas sí podíamos estar incorporados en las tareas de choque que en aquellos momentos eran necesarias para la sociedad y para la Revolución. (Gárciga, Thais: El artista folclórico es el más completo II. La Jiribilla, No 845, 2018 ).

El Folclórico Nacional se presentó en escenarios de todos los continentes; con su carga de música y danza, portaba una visión del mundo inclusiva, respetuosa de las diferencias. Johannes rememora los vínculos de Fidel con la compañía:

En la primera salida del Folklórico Nacional, Fidel nos despidió en el aeropuerto junto a los intelectuales más connotados que había en esa época. Cuando Fidel salía, la compañía que él mandaba a ir delante o detrás de su partida era el Folklórico Nacional”. ( Gárciga, Thais: El artista folclórico es el más completo II. La Jiribilla, No 845, 2018 ).

Fidel en una visita al Circo Nacional de Cuba. Foto Archivo Cubaescena

Teatro Escambray

Uno de los hitos del panorama cultural cubano es el Teatro Escambray. Entre sus fundadoras resalta el nombre de Gilda Hernández, quien formó parte del equipo gestor del Teatro Nacional en los años 60. Algunas voces afirman que fue una de las impulsoras de la creación del Conjunto Folclórico Nacional. Ella acompañó a su hijo Sergio Corrieri, en 1963, hasta las montañas del centro del país. El juicio, de la autoría de Gilda y Sergio, fue una obra emblemática del grupo.Con el lomerío como escenografía, se discutía el regreso al pueblo de los campesinos que se habían alzado contra la Revolución. Al azar se elegían a los espectadores que conformarían el tribunal y emitirían el veredicto. Se rompían las fronteras entre el teatro y la vida, porque muchos de los habitantes del lugar habían tomado partido en un lado u otro de la confrontación.

Sergio, actor y director de la obra, valoraba la puesta en escena:

Cuando hacíamos El juicio nos parecía que estábamos haciendo algo subversivo, pero no subversivo de derecha sino subversivo de izquierda, porque cuando se estaba desentrañando algo tan complejo como la responsabilidad individual de una persona ante los acontecimientos sociales, sabíamos que más de la mitad del público estaba involucrado directamente en el problema. No le estábamos hablando por analogía, estábamos tocándole las entrañas.( SergioCorrieri: Una experiencia de vida y trabajo extraordinaria. Tablas 4, 1988).

El teatro que vendrá

Por estos días se ha cuestionado duramente cuánto lastra la burocracia el desarrollo de nuestro proyecto social. Ese tema, como el de la corrupción, la falsa moral, la ineficacia de los funcionarios públicos, las insatisfacciones con la mirada de la prensa a los problemas del país, han sido temas abordados por el teatro cubano. La doctora Isabel Monal ha narrado cómo burlaba a los burócratas:

Cuando se hicieron las primeras funciones, para la gente de Argeliers estaban incluidas en el presupuesto no escrito unas botellas de ron para que los bailadores y tocadores salieran a escena. No lo incluíamos porque iban a decir: qué está haciendo esa loca. Es verdad que yo estaba medio loca, pero era revolucionaria, y no me importaba cuidar el puesto. Cuando tu vida es la Filosofía y estás trabajando en lo que yo hacía, y feliz de estar allí, y no te importan los cargos, lo que te importa es hacer y estar a la altura de la Revolución.(Monal, Isabel:El Teatro Nacional fue posible por la existencia de la Revolución. La Jiribilla, junio 2019).

Pronto volverán a abrirse los espacios teatrales. De cuerpo presente, el teatro y la danza tendrán a Cuba como tema fundamental.

En Portada: Fidel en una visita a Teatro Escambray. Archivo Cubaescena

Referencias bibliográficas:
-La Tizza: Tendremos que volver al futuro ( Editorial). Julio 15, 2021
-Hernández, Rafael: Conflicto, consenso, crisis. Tres notas mínimas sobre las protestas. En OnCuba. Julio 2021
-11J, Alma Máter. Julio 24, 2021

(Visitado 112 )

Exportar a PDF:

Comparta nuestros contenidos en redes sociales:
Leer más
Convocatoria VII Premio De Creación TECNOLOGÍASQUEDANZAN

Convocatoria VII Premio De Creación TECNOLOGÍASQUEDANZAN

Cerrar