Réquiem – Siá Kará: instancias de un proyecto “in progress”

Por Noel Bonilla-Chongo

Todo comenzó en 2016, cuando el coreógrafo francés Radhouane El Meddeb llega a La Habana, invitado como interventor del Taller Danza en Construcción. Con la organización del Consejo Nacional de las Artes Escénicas y la Cátedra Honorífica Danzar.cu, de la Facultad Arte Danzario de la Universidad de las Artes (ISA). El Taller, dirigido al acompañamiento formativo de jóvenes creadores de la danza cubana, pretendía despertar ciertas zonas aquietadas en el pensamiento y la práctica coreográfica en nuestra danza contemporánea más emergente.

Es ahí, donde la artista Susana Pous y los bailarines de Micompañía, desde su sede en VillaLola, se unen al ISA y reciben a Radhouane y a los jóvenes creadores cubanos. Danza en Construcción ‘16, se presenta como laboratorio interpelante de lo “disperso” que produce sentido en sus vínculos imaginación-acción, actor-espectador, movimiento-acción, ritmo-armonía, cuerpo-pensamiento, centro-periferia.

Bajo el lema “Danza y otros Territorios”, se abrieron las puertas del intercambio a bailarines, coreógrafos, performers, videastas, observadores, gestores, críticos, analistas y estudiantes, dispuestos a actualizar el lugar de la teoría en la práctica de la Danza, más que externamente normativa, integrada, acompañante y revisora del propio discurso y pensamiento coreográfico.

De esas provechosas jornadas de intercambios, se refuerza el vínculo creativo entre Susana, Radhouane, la Universidad y muchos artistas cubanos de la danza. No habrá tiempo que perder, rápidamente se traman ideas, deseos, trueques y, entre todos los implicados, se regresa al interés colaborativo. Apostar por el riesgo que implica ser cada día representación de la memoria y recuperadores de olvidos; vehículo para regresar las ganas de fundar sobre el camino.

Réquiem – Siá Kará es el título que nos une hoy sobre la ruta, después de varias tentaciones, seducciones y elecciones. Llega el compositor, músico y DJ italiano Matteo Franceschini (artista representado por el Festival de Bolzano, Italia) para unirse al francés Radhouane El Meddeb y a Susana Pous; todos, enclavan en Micompañía, en su equipo creativo y los jóvenes bailarines, la voluntad de expandir las diferentes etapas que viene viviendo el proyecto hasta este minuto.

La Cátedra Honorífica Danzar.cu y la Facultad Arte Danzario de la Universidad de las Artes (ISA), estructuran varios proyectos formativos donde, docentes, estudiantes, expertos asociados a la importante institución académica, favorecen la relación entre el universo profesional en la figura de Susana Pous, Micompañía y los artistas europeos implicados en la realización de Réquiem – Siá Kará.

Hasta la fecha, el proyecto viene apostando por el ejercicio especulativo de una otra lingua franca que explora la comunalidad de cuerpos culturalmente mediados ante la irresolución de un posible modelo global. Veamos entonces la investigación y escritura coreográficas como transferencia de su imagen en plural: siendo y no siendo ballet, siendo y no siendo teatro, siendo y no siendo artes visuales, siendo y no siendo danza. Existiendo y no como “artes escénicas”, pues aquellos “purismos” que normalizaban sus morfologías perecieron de anacronismos y, la ruptura de modelos, escuelas y metodologías se comportan como denominador común en lo transdisciplinar y liminal del arte actual.

De ese camino y vocación para tender puentes colaborativos posibles entre artistas de Cuba, Francia, España, Italia, está hecho este proyecto. Sencillamente, gravita en él, ese deseo profundo de hacer feliz, desde nuestras danzas, a los demás.

A partir de la transposición que propone la textura sonora de Matteo Franceschini, en su recreación de la Misa del Réquiem en Ré menor (KV. 626) de Wolfgang Amadeus Mozart, la pieza coreográfica involucra en su escritura espectacular un conjunto de siete danzantes quienes, en su trazado espacial se van relacionando con un conjunto mayor (anónimo en apariencia y presencia) armado por treinta actantes (no necesariamente profesionales de la danza).

Con una duración aproximada de sesenta minutos, en un amplio escenario desprovisto de escenografías corpóreas, aunque matizadas por sugestivo diseño de iluminación de Eric Wurtz, la presencia en vivo de la orquesta y un DJ; la coreografía persigue la construcción en tiempo real de aptitudes que pueden transitar entre el calco y copia de figuraciones cotidianas, a la extrañeza y expansión de los caracteres. Suerte de paisaje coreográfico contemporáneo, global y múltiple en sus influjos: un coreógrafo francés de origen tunecino, un compositor y músico italiano que radica en París, una bailarina y asistente española-cubana, una compañía cubana, acompañados por la legendaria orquesta Haydn de Bolzano.

Tras el tiempo pandémico y sus antojadas temporalidades dislocadas, finalmente, el Festival Tanz Bozen 2021 acogió el estreno en este verano. La producción global comisariada por la Fundación Haydn, sirvió como homenaje al sesenta cumpleaños de su Orquesta. El Meddeb construye una danza comunicativa, vibrátil, evocaciones fusionadas de la tradición afrocubana y una estilística gestual contemporánea. Para regenerarse en los cuerpos, la partitura sinfónica de Matteo Franceschini en la re-armonización del Réquiem mozartiano, urde su novel dimensión del tratamiento creativo del sonido y la experimentación electrónica de manera muy singular. Danza y música conversan, dialogan, sin contraponerse, ni describirse recíprocamente. Con fina independencia, restituyen una consumada celebración a la belleza, un profundo sentido de elevación espiritual, un pensamiento sobre la esencia de la humanidad de la cual, el grupo de amateurs sobre la escena, cual suerte de ágora expectante, representa un gallardo amasijo, testimonio transgeneracional, reflexión profunda, colectiva e instantánea sobre la vida, su precariedad y la propia muerte de Mozart.

Hoy, después de tanto tiempo y bajo el dolor de tantas pérdidas, de tantas fracturas y alejamientos, nuestro Réquiem – Siá Kará, ha venido para dejarnos escuchar el sentido de la exploración que propone en el rodar, el levantarse, el mirar y colocar la mira, el ánimo, el objetivo, el propósito. El estar atento a la escucha, al otro, al que no está físicamente, pero como aquellos fantasmas que viven y andan con nosotros, están. Trabajar a partir de esas cualidades, que al final transforman la calidad de la presencia, es rigor poético. Ese modo oportuno de estar ahí: vivos, atentos, alertas.

Nuestro Réquiem es una reflexión ‘instantánea’ sobre la vida y la muerte, un fotograma colectivo, un flash mob que se materializa mágicamente en un lugar público. Ciudadanos, una multitud de individuos, anónimos, personas de todos los orígenes se encuentran y comparten sus preocupaciones, alegrías, dolores, miedos, esperanzas. Una reflexión sobre la esencia de la humanidad, un rito colectivo eterno, una reflexión sobre la inmortalidad, lo irreversible, una necesidad de suspensión, un alto; pero quizás también ligereza, libertad, donde por un momento podríamos superar nuestros miedos y dejarnos inspirar por una alegría de vivir, incluso por un breve descanso, para comprender el mundo de los vivos.

El cuerpo de la Susana bailarina que retorna, los múltiples cuerpos diligentes de Micompañía junto a una gran masa anónima, reconstruyeron el nuevo universo presencial; la mágica fuga del escenario insular que traslada la bruma y el coraje de esta Isla para tender puentes solidarios más allá y más acá de cualquier letanía misal de un Réquiem ahora renovado, marcan las instancias por venir de un proyecto aún “in progress”.

Fotos: Cortesía Tanz Boze 2021

 

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