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Regresa «Frijoles colorados» a la sala El Sótano

La nonagenaria Verónica Lynn y Jorge Luis de Cabo vuelven a las tablas de El Sótano como protagonistas de Frijoles colorados, texto de Cristina Rebull con puesta en escena y dirección artística de la propia Verónica para el grupo Trotamundos. Durante estos últimos dos fines de semana del mes de agosto el público capitalino podrá disfrutar de esta pieza estrenada el pasado mes de mayo y que tuvo una exitosa acogida.

La crítica especializada destacó del espectáculo:

Ha encontrado la deliciosa y bien escrita obra de Cristina una excelente puesta que recorren el humor y el buen gusto; en suma, el buen hacer teatral. Ese oficio eterno que da voz a las circunstancias en que se produce el hecho artístico. Esta vez el texto ha tenido un breve corte, una cisura en pos de la coherencia del punto de vista de la puesta que, desde el inicio, avanza indetenible, aunque por momentos pareciera que se suspende y se hace espuma; el que, sin que tengamos plena conciencia de ello prepara la elaborada e impactante imagen final, esa que produce la última vuelta de tuerca, la que realiza la definitiva operación carnavalizadora aunque, entre nosotros, mal que nos pese, el recurso se quintaesencia con el bufo.

Esther Suárez Durán para Cubaescena (http://cubaescena.cult.cu/los-frijoles-colorados-en-clave-de-mijail-bajtin/)

Los signos verbales son un modo de significación poderoso en la simplicidad y elementalidad de la puesta. El monopolio de la actuación en Frijoles colorados está en la realización vocal de Matilde y Federico. Se trata de una puesta absolutamente logocéntrica, en un ambiente de significaciones, donde las situaciones de enunciación que propician la escenografía, las luces, el vestuario son recursos no icónicos del decir actoral.

Tiene Frijoles colorados un diálogo que dentro de una misma situación escénica se convierte por momentos en diálogo de sordos por la divergencia e incoherencia que reina entre Matilde y Federico. Sin embargo, cada uno no habla por su lado. Intelectual y emocionalmente son compatibles y esto es uno de los mayores logros dramatúrgicos de la obra.

Matilde y Federico están en la misma cuerda: la soledad, el desamparo. No hacen una representación de la realidad de dos viejos, sino que nos revelan la vida de dos viejos entre nosotros.

Roberto Pérez León para Cubaescena (http://cubaescena.cult.cu/veronica-lynn-la-figura-del-sonido-y-el-trazo-en-la-actuacion/)

Propuesta escénica de lujo para cerrar la etapa estival que será del agrado del público ávido de teatro.

Redacción Cubaescena

Foto de portada: Pablo Massip