Ramiro Guerra, Tu Danza Sigue Gravitando En Ese Posible Mañana Creativo

                                                          …bocanada de aire fresco.
                                            Liberación del cuerpo y del espíritu creador.
                                              Danza a la altura del hombre contemporáneo.
                                                                         Danza del siglo.
                                               Revolución de las formas y los contenidos.
                                                                 A cada época, su danza…
                                            Rogelio Martí Furé, “Oriki a la Danza Moderna”

Por Noel Bonilla-Chongo

Justo en este 2019 cuando la danza cubana cumple sesenta años de su entrada en la modernidad, pareciera que la vida quiere jugarnos una mala pasada. Hoy ha muerto Ramiro Guerra, el hombre que nos pusiera en el pórtico de otros vocabularios expresivos, de otras gramáticas formales, de las más noveles temáticas discursivas para problematizar la danza.

Él, “precursor y padre de la Danza Moderna en Cuba”, desde su irrebatible inconformidad con el canon no dejó de sorprendernos en la clarividencia de su decir. Relata su obra que, desde su labor fundacional en el Conjunto Nacional de Danza Moderna (hoy Danza Contemporánea de Cuba) en 1959, supo mixturar lo aprendido de la verdadera tradición norteamericana con los acentos más propios e identitarios de la cultura popular cubana, con los modos particulares de nuestras corporeidades, ritmos, mitos y leyendas.

Bailarín que desafiara los más férreos convencionalismos y mojigaterías menos banales para, desde la Escuela de Ballet de Pro Arte Musical de La Habana, iniciarse en coreografías de Alberto Alonso y Mijaíl Fokin. Más adelante, bailará sus propias creaciones en piezas teatrales de Federico García Lorca, montadas para el grupo Las Máscaras, entre otras tantas donde fue perfilando su interés por el rigor en la investigación.

Coreógrafo que tributara al selecto catálogo razonado de la danza cubana, piezas tan tremendas como Suite Yoruba, Orfeo Antillano, Medea y los Negreros, Impromptu Galante o el quebrantado Decálogo del Apocalipsis. Conocedor de esos sutiles estados de alerta estructurales donde el arte de la coreografía es capaz de subvertir las dádivas de la técnica corporal para abrazar lenguajes más atentos y, a la vez, menos inmediatos.

Ramiro también fue manipulador de las habituales convenciones de la escena (aquellas que él mismo dejara pautadas en su modelo de análisis de la obra coreográfica) tras el desdibujo que propone el pensamiento descómodo, la criticalidad temática y el querer  ir siempre más lejos. Justo en ese ir más distante, cuando ya no se esperaba su regreso como creador de obras, nos sorprende con aquella Ordalía, que en el difícil 1994 habitara las escaleras de su torre en el edificio López Serrano o, en aquella memorable Fedra, que tramara desde los cuerpos no habituales de Danza Voluminosa.

Maestro, sí, formador de las primeras generaciones de bailarines de danza moderna en nuestro país. Gestor que fundamentó las bases para el desarrollo de un estilo no menos peculiar y relativo a nuestra memoria corporal, musical, cultural. Fundador de los estudios superiores de danza al iniciarse la Facultad Arte Danzario del Instituto Superior de Arte (ISA). Maestro de atenta vocación para muchos discípulos indirectos o asociados.

Investigador apasionado, fecundo, obstinado; animador de modos de búsqueda constante, desconfiada, quebradiza del apacible environment en la danza contemporánea para, desde su infinitud de posibilidades creativas, influir concluyentemente sobre las modalidades de producción y recepción del arte coreográfico. A su genio cavilado se le debe esa vastísima producción teórica en la danza cubana, sin dudas pionera en muchos contextos y países. Textos magistrales e inaugurales de un pensamiento teorético actualizado y generador, desde Apreciación de la Danza (1968), Una metodología para la enseñanza de la danza moderna (1969), Teatralización del folklore y otros ensayos (1988), Calibán danzante. Procesos etnoculturales de la danza en Latinoamérica y el Caribe (1993), Coordenadas Danzarias (2000), Eros baila. Danza y sexualidad (2001), De la narratividad al abstraccionismo en la danza (2003), Siempre la danza, su paso breve (2010) o de aquella iniciativa innovadora que fuera el tabloide Toda la Danza, la Danza Toda, generado desde el Centro de Desarrollo de la Danza.

Pionero de tantas invenciones y próximo a sus noventa y siete aniversario, aun pese a su delicado estado de salud de los últimos meses, no cesaba de reinventarse a cada minuto. Coincidiendo con las intensas jornadas vividas en este último abril, mes de la danza, donde su impronta fue móvil vector, regresemos a su legado y voluntad inquebrantable.
Hoy, tras su partida escurridiza, sé que la Danza Toda que hay en Ramiro, seguirá siendo faro de nuestro posible mañana creativo.

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Ramiro Guerra Y El Perpetuo Fluir

 

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