Leleque: un payaso argentino por las calles cubanas

Entre los personajes que recorren la ciudad de Matanzas durante la XII Jornada Nacional de Teatro Callejero, que comenzó el pasado día 12 y termina mañana, 16 de abril, destaca la figura de un clown joven, alegre, desenfadado…

Por Giselle Bello / Fotos Sergio Martínez

Se trata del argentino Leandro Gabriel Peré, el payaso Leleque, invitado especial de esta edición, quien visita por primera vez Cuba y protagoniza hilarantes momentos de interacción con el público.

Radicado actualmente en Colombia, ha viajado por casi toda Latinoamérica con distintos espectáculos y se desenvuelve en escena con la soltura de un trotamundos.

Aprovechamos los recesos entre talleres, eventos teóricos y presentaciones para conversar con él sobre los orígenes y trayectoria de un artista ambulante.

¿Posees una formación de academia o has aprendido directamente de la experiencia en el espacio público?

Empecé por los caminos empíricos, trabajando en la calle. Mis comienzos fueron con los zancos y las estatuas vivientes, que me dieron una visión distinta: los zancos por la altura, aunque uno no lo parezca tienes otra perspectiva, le hablas de la gente desde arriba y estás imponiendo una energía y de las estatuas que, sin movimiento y sin hablar, dicen mucho.

Después me moví para el lado del clown, me considero payaso de profesión, es mi pasión. He estudiado a lo largo de todos estos años, actualmente tengo 38 años y arranqué en este mundo hermoso como a los 18 o 19. Me he formado, no con títulos sino con otros maestros, que a través del corazón y de sus experiencias me transmiten cosas que no se aprenden en un libro.

¿A quién podrías señalar como tu paradigma o tu guía?

Tengo un gran maestro en México, se llama Héctor Ramírez, es actor de calle. No sé si llamarle payaso porque un día se le ve de clown, otro de mimo o de mago. Me ha pasado los valores que tiene el arte, y hoy los llevo.

Pero sería injusto decir que solamente él, porque me he cruzado un montón de personas, que con solo ver sus actuaciones me han inspirado. Todos los que me voy cruzando, me comparten cositas muy bonitas que las tomo para mi personaje y para la vida.

Háblanos de tu recorrido por Latinoamérica.

Salí de Buenos Aires en un carro con un proyecto que se llamaba Creadora de Sueños haciendo teatro, circo más que todo, en las escuelas y en las cárceles, hablando sobre lo importante es cumplir nuestras ilusiones.

Lo hice desde Argentina hasta México, el objetivo era llegar hasta Alaska, pero en el camino nació mi hija y cambiaron los planes, empecé a hacer mi vida artística y a tirar raíces en Colombia.

¿Qué le aporta al artista la interacción con el público de la calle?

La realidad. En un teatro podés planificar un montón de cosas, las luces, el sonido, todo. En la calle no, ahí pasan mil cosas inesperadas. No tiene un lenguaje claro. No es lo mismo estar acá en Matanzas, que la gente es muy receptiva que ir a otros lugares.

Tengo experiencias en Panamá, por ejemplo, que ni pagándole a la gente te van a ver. El espectáculo es diferente porque las condiciones cambian, las circunstancias, el público, el idioma.

¿Cuál ha sido tu experiencia con el público cubano? 

Me ha sorprendido positivamente la recepción de grandes y chicos, la atención que prestan. Un artista se presenta y todo el mundo se da vuelta, se sienta, le presta atención. ¡Guau! ¡Qué linda la gente acá! ¡Cómo le gusta el espectáculo!

He ido a las escuelas y, tanto en los niños como en los profesores, percibí mucho respeto. Veo que ya se ha trazado un camino muy fuerte en el arte circense y teatral.

 

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