“LA HABANA NECESITABA UN EVENTO COMO ESTE”

Entrevista con Erduyn Maza organizador del evento y director de Teatro La Proa

Por Thais Gaes

La 1ra Jornada Habana Titiritera: Figuras entre adoquines, celebrada en la capital cubana del 7 al 13 de agosto, demostró cuán necesario resultaba esta cita para el público y teatristas. Una semana que aunque no tuvo el nombre de festival, no lo necesitó para ser en toda regla una fiesta de la escena, de la marioneta, un encuentro entre colegas y público.

“La convocatoria se lanzó principalmente a los grupos de La Habana, aunque vinieron grupos de Pinar del Río, Matanzas, Villa Clara y Cienfuegos porque nos interesa la retroalimentación. La capital tiene casi 40 grupos de teatro para niños y no se ven como deberían verse, ese es el motivo de por qué surge la Jornada Habana Titiritera, para que se vea el movimiento de teatro de títeres de aquí y los grupos muestren su trabajo, tengan visibilidad. Nos interesa fomentar el interés de los creadores y estimularlos”, afirma Erduyn Maza organizador del evento y director de Teatro La Proa.

Los organizadores dedicaron el evento al apóstol de Cuba José Martí y al Comandante en Jefe Fidel Castro en el aniversario de su nacimiento, el pasado 13 de agosto. Varios colectivos presentaron sus adaptaciones de relatos publicados en La Edad de Oro, como Los zapaticos de Rosa, de Teatro de las Estaciones; El Príncipe de los colibríes, de Titirivida; Los dos ruiseñores, de Teatro Escambray;  Bebé y el Señor Don Pomposo, de Okantomí.

La encuentro rindió tributo igualmente a los guiñoles fundadores, semilla que sembraron los hermanos Carucha y Pepe Camejo junto a Pepe Carril a lo largo de la Isla, a inicios de la década del os 60. De esa vocación fundacional y formadora nacieron el Guiñol de Oriente (hoy Guiñol de Santiago de Cuba), el Teatro Guiñol de Camagüey, el Guiñol de Matanzas (hoy Teatro Papalote) y el Teatro Nacional de Guiñol, en La Habana.

Se otorgó, por primera vez, el Premio Timonel, que esta vez reconoció en la categoría de personalidad a Julio Cordero; y en la modalidad de sede, al Jardín de Adalett. También se bautizó el Andar titiritero, como parte del proyecto Rutas y Andares, organizado por la Oficina del Historiador de la Ciudad, durante los meses de verano.

“Creo que la jornada demostró que era necesario un evento como este, donde los titiriteros se sintieran representados. Las salas estuvieron bastante llenas y la prensa nos apoyó desde el principio. En un verano tan caluroso como este, fue una opción más para el público y las familias”, considera el joven titiritero.

“La Habana Vieja siempre ha sido un puerto de intercambio de comercio y cultura desde los tiempos de la colonia, y lo sigue siendo. Sin embargo, el teatro no está siendo suficientemente representado, porque se priorizan otras manifestaciones como pintura y grupos de música. Consideramos que no existe el suficiente teatro que merece uno de los municipios más poblados del país; incluso en lugares donde no hay tradición escénica, como lo fue en este caso la sede de la Casa de México, todas las sillas estaban llenas, tanto de niños como adultos. Además, esta parte de la ciudad necesita mucho del teatro por el consumismo material tan grande que tiene”, concluye.

Print Friendly
(Visitado 4 , Hoy 1 )
Leer más
“UNO TIENE QUE PERMITIRLE AL CUERPO REVELAR COSAS”

Entrevista con Osnel Delgado a propósito de un nuevo montaje para la compañía holguinera CoDanza Por Edgar Ariel / Foto...

Cerrar