El Guayabero, ¡Santa palabra!

Por Jorge Alberto Piñero (JAPE)
Este cuatro de abril cumpliría 109 años de nacido uno de los juglares más populares que ha dado la música y la escena cubana. Digo música y escena porque Faustino Oramas Osorio, además de ser un destacadísimo sonero, que ejecutaba el tres con maestría, fue también un excelente cuentero que con sus temas, en excelente rima, narraba (entre picaras historias) muchas de las situaciones que acontecían en los campos del oriente cubano.
Oriundo de Holguín, desde muy temprana edad se integró a diversas agrupaciones musicales de esa zona hasta llegar a conformar su propio grupo. Un montuno creado por él a partir de una anécdota vivida, al que le dio por título “El guayabero” fue quien posteriormente dio mote a su personalidad.


En 1960, el reconocido cantante Pacho Alonso graba este tema, creado allá por el 26 del pasado siglo, y se convierte en referente musical y por ende en el nombre artístico que acompañó a Faustino hasta el final de sus días, en 2007.
Alejandro García (Virulo) siempre ha admitido que tiene grandes influencias de Faustino Oramas, a quien admiraba por su inconfundible humor, muy cercano al doble sentido y la picaresca criolla. Digo más, pues no solo Virulo consideraba la grandeza de este genuino trovador, otros, de incalculable valía en el acervo cultural cubano, también se proclamaron deudores del estilo y obra del Guayabero: Ñico Saquito, Pedro Luis Ferrer y el gran trecero Pancho Amat, siempre tuvieron palabras de elogio que destacaban la agudeza y genialidad de Faustino.
Tumbaíto, Cómo baila Marieta, La yuca de Casimiro, Cuida’o con el perro, Cómo vengo este año, Mi son retozón, El tren de la vida…, fueron algunos de los títulos que más se escucharon y que aún hoy se tatarean en todo el país.


En el Aquelarre de 2002, el Centro Promotor le entregó a Faustino Oramas el Premio Nacional de Humor por su inmensa obra humorística y musical. Nos confesó que no le gustaba mucho La Habana, prefería su tierra natal, Holguín y las provincias orientales, donde realmente era muy considerado y querido por sus compatriotas. Alguien en forma de broma le dijo: ¿entonces regresas mañana?, y su respuesta fue: «Santa Palabra». Como siempre decía cuando quería afirmar o dar fe de algún planteamiento.
Recordaremos a ese inmenso juglar de buen humor con una sonrisa en los labios, recordando alguno de sus temas donde, como él señalaba, “no había nada obsceno, eras tú quien así lo pensabas”.

Fotos del autor y su archivo personal