Festival De Teatro De La Habana: Imagen De Continuidad

Dentro de la Jornada Villanueva se celebró un panel dedicado a las cuatro décadas del principal evento de las artes escénicas en la isla…

Por Rubén Ricardo Infante

Un panel dedicado a analizar los resortes que motivaron su creación, los diferentes momentos en su recorrido y su trascendencia en la escena nacional fueron los principales aspectos abordados en un panel que se centró en los 40 años de existencia del Festival de Teatro de La Habana y el cual formó parte de las actividades dentro de la programación de la Jornada Villanueva.

Celebrado en la Casa del Festival del Nuevo Cine Latinoamericano, el panel estuvo moderado por la teatróloga Marilyn Garbey, y participaron Marcia Leiseca y Graziella Pogolotti, personalidades muy vinculadas a la etapa inicial del evento.

Una de las motivaciones para la realización de este espacio es registrar la trayectoria del teatro cubano, sobre todo, desde la perspectiva de hoy. Por eso, Garbey refirió que fue Norge Espinosa quien recordó que debíamos celebrar los 40 años del Festival.

Leiseca agradeció la invitación a compartir estas memorias de un evento de mucha significación para el teatro y la cultura cubana en sentido general: “Fue un momento realmente histórico para el teatro cubano, histórico para todos los que participamos en el Festival e histórico, sobre todo, para las teatristas cubanos que habíamos pasado una época compleja y difícil”.

Fue a finales de 1978 que se creó la Comisión Organizadora del Festival y donde formaron parte los directores de las principales compañías, los especialistas de la Dirección de Teatro y Danza y críticos; y así fueron surgiendo las ideas creadoras de aquel evento que desbordó las salas.

También recordó la destacada promotora, que se escogió para su realización los sucesos del Teatro Villanueva, con la intención de “recuperar el arsenal simbólico que había acompañado al teatro desde toda su historia, y en su apertura se representó un fragmento de Perro huevero… y para dirigirlo se designó a Roberto Blanco”.

Un total de quince personalidades de la cultura formaron parte del jurado de esa primera edición, todos, bajo la tutela de la Dra. Pogolotti, Rosa Elena Boudet, Ester Borja, Manuel Octavio Gómez, Félix Beltrán, Iván Espin, Carlos Fariñas, Salvador Fernández, Manuel Galich, Flora Lauten, Rine Leal, Reinaldo Miravalles, Maria Elena Molinet, Magaly Urgecía, Enrique Pineda Barnet y Mario Rodríguez Alemán.

Graziella rememoró: “Los recuerdos se me mezclan los unos con los otros, uno pierde un poco la secuencia de los festivales, pero yo quisiera recordar, en primer lugar, hay dos momentos de la vida cultural de este país que yo recuerdo con particular emoción, el primero es la visita de Armando Hart a la sede de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), para reunirse con los artistas de todas las manifestaciones. En su discurso refería: “Se ha acabado la injusticia, ha llegado la hora del arte; era el momento del reencuentro y la segunda ocasión, fue precisamente en la entrega de los premios del Primer Festival de Teatro de La Habana. Los jurados nos reuníamos todas las noches, ya transcurridas las funciones para pasar revista a lo qué había sucedido en el día y hacer una primera selección. Todo aquello se iba acumulando hasta la última noche, en la que teníamos que reunirnos para tomar los acuerdos finales, las reuniones se hacían en un salón del Teatro Nacional y esa noche estuvimos reunidos hasta las 6:00 am.

“Concluida el acta del jurado, todos nosotros nos fuimos a dormir, y le entregamos el acta a una persona que se encargaba de todo lo logístico, la cosa funcionó de tal manera que cuando llegamos a la premiación, nada se había filtrado. Con una amplia presencia del movimiento teatral, la premiación comenzó con una declaración que leyeron Sergio Corrieri y Raquel Revuelta, dos figuras representativas de la escena cubana y la tensión se acrecentaba y uno sentía el calor en aquella noche que resultó memorable para la escena cubana”.

Andoba presentada por el Grupo Político Bertold Brecht; Cecilia Valdés, dirigida por Roberto Blanco y presentada por el Teatro Lírico Nacional; La vitrina dirigida por Albio Paz y montada por el Grupo Teatro Escambray; y Bodas de sangre,de Lorca, en el montaje de Teatro Estudio y dirigida por Berta Martínez.

La intelectual cubana también recordó algunos de los actores que resultaron merecedores de reconocimientos por sus obras.

Después de las palabras de Leiseca y Pogolotti, la investigadora Vivian Martínez Tabares, el profesor Eberto García Abreu y el director Carlos Celdrán, ofrecieron sus criterios sobre un evento en el que ha estado muy vinculados desde hace varios años y con el cual han contribuido en su realización.

Devolver al presente estos recuerdos de la primera edición del Festival de Teatro de La Habana permite pasar revista a lo que constituyó, sin lugar a dudas, un hecho de mucha significación para la escena cubana, con sus grupos, figuras y obras más destacadas a lo largo de estas cuatro décadas de existencia.

Traer del pasado los recuerdos de esa primera edición, es otra forma de homenajear al teatro cubano, desde su evento principal, una de las motivaciones de la Jornada Villanueva 2020.

Foto del autor.

Hasta El 22 De Enero, Jornada Villanueva, Por El Día Del Teatro Cubano (+Programación)

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