Estado del arte de los estudios acerca de la Danza Combinatoria

Lic. Rosario Cárdenas[1]

La cultura nacional cubana nos convoca a la salvaguarda de la tradición danzaria nacional, por ser esta un bien patrimonial de significativo valor, portadora de valores que conforman la identidad cultural cubana y se insertan, como parte constituyente, en el alma de la nación. Esta demanda social nos coloca a creadores e investigadores del arte danzario, ante el reto de registrar, develar y perpetuar aquellas personalidades, obras, instituciones y prácticas artísticas y pedagógicas que definen la danza contemporánea cubana.

Mi experiencia durante cinco décadas de vida artística, como bailarina, coreógrafa, maestra de generaciones de bailarines, y gestora de la danza en Cuba, me ha permitido asumir un rol investigativo en el Proyecto de Investigación y Creación para el Desarrollo de la Danza, así como en la cátedra honorífica Danzar.cu, ambos de la Facultad de Arte Danzario de la Universidad de las Artes de Cuba. Esa circunstancia, unida a mi condición de protagonista de procesos cardinales de la danza contemporánea cubana, me pone en condiciones favorables para asumir la presente investigación, relacionada con mi propia personalidad artística y actividad creadora.

A modo de síntesis destacaré que a finales de 1989, luego de haber permanecido por 19 años en la compañía Danza Contemporánea de Cuba[2], como bailarina desde 1971 y como coreógrafa desde 1980, surgió mi proyecto Danza Combinatoria, concebido desde sus inicios como un camino de investigación en la formación y creación danzarias, donde comencé a estructurar una plataforma conceptual artística y pedagógica.

La génesis de este proyecto está en el arte combinatoria, que comprendí cuando tropecé con el análisis combinatorio de la Matemática, no porque hubiese estudiado esta ciencia, sino porque encontré en lo combinatorio una fuente de posibilidades coreográficas. Me di entonces a la tarea de  buscar a un especialista en Matemática para entender sus componentes en tanto permutaciones, combinaciones y variaciones, aspectos esenciales del análisis combinatorio.

La danza había cambiado en los años 80 del siglo XX. El reflejo de ese cambio se mostraba en el desarrollo intelectual y social cubano. Ahí estuvo el punto de giro para que, junto a otros jóvenes coreógrafos, me propusiera hacer una danza diferente, en las nuevas condiciones que reflejaban otros métodos de creación, otras miradas.

Yaima Santana en una de las escenas de María Viván / Foto Buby Bode

Al crear la compañía Danza Combinatoria, quería establecer un concepto más que un nombre. Un concepto que permitiera expandir un abanico de posibilidades, que se insertara orgánicamente como respaldo y sustento de lo que sería el proyecto de investigación. Para mi apropiación del lenguaje del movimiento, esta manera de hacer me resultó seductora en función de la composición, y reflejó el engranaje del trabajo con el movimiento, desde la estructuración de los entrenamientos hasta la creación danzaria. En su aplicación, el concepto de la combinatoria permitía la utilización de otros lenguajes múltiples.

Para responder a estos preceptos me planteé, con el fin de la enseñanza,  desarrollar el camino correspondiente a la formación y preparación del bailarín en su educación somática, y otro camino conducente hacia la creación coreográfica.

El proyecto Danza Combinatoria fue el concepto y punto de partida, en busca de un lenguaje personal, desplegado como bailarina, intérprete, profesora, coreógrafa y directora. Con este proyecto y en esta agrupación, he desarrollado la teoría combinatoria, como sustento conceptual de mi labor coreográfica y pedagógica, que parte de las horas de estudio en el salón, del trabajo diario, de la puesta en marcha de exploraciones corporales, de consignas y dispositivos que minuciosamente transitaron, entretejiéndose, durante la aplicación práctica con los bailarines y en las obras coreográficas.

En 2003, Danza Combinatoria pasó a ser Compañía Rosario Cárdenas. El nombre de Danza Combinatoria comenzó a identificarse como un estilo. Con la Compañía Rosario Cárdenas, he puesto en práctica esta construcción conceptual, un sistema de trabajo que puede servir como herramienta de creación coreográfica para las nuevas generaciones.

Pero esta posibilidad que se abre a la Danza Combinatoria de incidir en los derroteros de la danza nacional, devela la existencia de una contradicción, que se manifiesta, de forma externa entre los requerimientos artísticos de la danza combinatoria por un lado, y los aprendizajes danzarios y prácticas corporales desarrolladas por los bailarines y estudiantes que ingresan a la compañía.

Luis Ángel Gómez en Canción de cuna / Foto Buby Bode

La referida contradicción se concreta en una serie de manifestaciones que se revelan en la práctica a la llegada de nuevos bailarines y estudiantes a la compañía, independientemente de su nivel de preparación artística y técnica:

  • Elevado nivel de tensión corporal.
  • El movimiento siempre se manifiesta sobre la base de la frontalidad.
  • Aunque generalmente presentan adecuados entrenamientos físicos, se les crea un nivel de agotamiento y confusión frente a algunos de los ejercicios que les propongo.

Ante esa situación, acudí a la revisión bibliográfica y documental, para identificar, en los acercamientos a mi propia personalidad artística, al método de la danza combinatoria y a mi obra coreográfica, aquellos aspectos recurrentes que constituyen antecedentes y evidencian el estado del arte de la presente solicitud.

En la revisión bibliográfica consideré oportuno agrupar  las fuentes de información en tres grupos: uno referido a mi propia personalidad artística, otro relacionado con el método de la danza combinatoria, y un tercer grupo de acercamientos críticos a mi obra coreográfica.

En relación con mi personalidad artística, una de las entrevistas que debo mencionar es “Rosario Cárdenas: soy perseverante, arriesgada y trato de ser consecuente conmigo misma”, del realizador Helson Hernández (2010),  donde se atraviesa mi recorrido de creación y las diferentes etapas de trabajo con la compañía.

El escritor Vladimir Peraza Daumont, (2013) publicó “Rosario Cárdenas. Coincidencias o caprichos de la historia”, obra en la que enmarca una reflexión sobre la gala artística realizada para la entrega de mi Premio Nacional de Danza. Atraviesa el escrito de Peraza (2013), el elogio a mi trayectoria artística, y el hecho de que yo misma haya interpretado una de las piezas ─tenía entonces 60 años─. Peraza hace alusión a poemas que fueron leídos en esta ocasión, dedicados  a mi persona y a mi obra.

Con motivo del 30 aniversario de la compañía que fundé y aun dirijo, el investigador Roberto Pérez León (2019), en su artículo “Rosario Cárdenas: De como Lezama Lima acompaña la creación danzaria”, recoge el punto de vista acerca de la danza que he tenido en el desarrollo de mi carrera artística, así como los vínculos y entrecruzamientos de mi obra coreográfica con el sistema poético del autor de Paradiso.

En una reciente publicación titulada Travesía de una experiencia coreográfica. Primera etapa (1971-1989) (Cárdenas, 2021), ofrezco un recorrido histórico por mi trayectoria como bailarina y coreógrafa de 19 años en la compañía Danza Contemporánea de Cuba, hasta la fundación de Danza Combinatoria.

Sobre los acercamientos de Hernández, (2010), Peraza (2013), Pérez (2019) y Cárdenas (2021), debo precisar que, aun cuando constituyen valiosos referentes para un primer contacto con mi personalidad artística, no es objetivo de sus autores tratar en su más amplia dimensión mi trayectoria artística y contribuciones al desarrollo de la danza escénica cubana durante la segunda mitad el siglo XX y las dos primeras décadas del siglo XXI.

Dador será la obra que servirá de soporte al análisis de la investigación sobre la Danza Combinatoria. Foto Buby Bode.

En relación con mi método de la danza combinatoria, destaca una primera aproximación de  la Dra. Thamara Hannot (1990), intelectual venezolana, en ocasión del discurso de clausura del Primer Congreso Latinoamericano de Danza Contemporánea: La Nueva Coreografía. Hannot (1990) calificó de estupendamente extraña mi propuesta metodológica, apreció el vínculo con el universo simbólico de José Lezama, centrado en la imagen como absoluto, y ponderó el hecho de que la motivación interior sea el elemento que agrega una cualidad humana al ritmo en mis obras.

En el periódico El Tiempo, de Venezuela, el periodista José Malavé (1994), tras ver mi obra Cuerpos trenzados, destaca dos aspectos básicos de mi método creativo: la técnica exploratoria que desentraña las raíces afro-cubanas, y la manera en que se aborda el espacio y explora el sistema matemático, como un medio para ofrecer alternativas al movimiento dentro de la danza contemporánea.

Jill Sykes (1994), del periódico Sydney Morning Herald, refiere en su crítica cómo Rosario Cárdenas, la bailarina y coreógrafa cubana, se ha movido a través del ambiente de la danza internacional, donde encontró, señala, una forma de expresión personal que libera una forma de movimiento rara y atractiva.

El escritor Vladimir Peraza Daumont (2009), en su libro Encendamos los cirios, hace referencia a mis obras Ouroboros y El ascenso, para acentuar sus reflexiones sobre la danza contemporánea, y sus consideraciones sobre la narratividad y el abstraccionismo.

El periodista  Jorge Rivas (2014), en  una entrevista que le concediera para el periódico Trabajadores, y publicada bajo el título: “Como mismo el verbo se organiza en verso”,  aborda mis experiencias en el trabajo del movimiento danzario contemporáneo, y la constante investigación sobre el estudio del cuerpo en su globalidad somática que he desarrollado con los bailarines. También, a lo largo de su exposición, Rivas (2014) aborda los nutrientes de la danza combinatoria, y hace una síntesis de mi obra coreográfica, los premios y las giras internacionales.

Los estudios de Hannot (1990), Malavé (1994), Sykes (1994), Peraza (2009) y Rivas (2014), revelan aspectos medulares de la danza combinatoria en su condición de método creador y para la educación somática en la compañía que dirijo, pero sus autores no se proponen ofrecer una caracterización exhaustiva del método, ni develar su particularidad en el desarrollo de la danza contemporánea cubana.

El tercer grupo en las indagaciones teóricas y críticas está conformado por los referentes acerca de mi propia obra coreográfica. Un artículo acerca de la coreografía Bajo raíces, escrito por Roberto Pérez León (1993), destaca el resultado espectacular de la pieza,  sus mutaciones, así como los destellos que enfatizan la volatilidad histórica y la rapidez de las diversas imágenes coreográficas. León acentúa la confrontación con el riesgo y la expansión de múltiples espectros desarrollados a través de la imagen y el movimiento, siempre circunscrito a ese hecho coreográfico particular.

En el ABC de Sevilla, España, Marta Carrasco (2003) expresa sobre Dador cómo la fibra de una mecánica corporal trabajada, la energía de la búsqueda en las raíces, la complejidad de una textura orgánica, social y espiritual, constituyen las huellas que el arte combinatorio de esta obra dejó en ellos, sus públicos receptores en la península ibérica.

Danza y poesía: puntos de contacto en la obra coreográfica de Rosario Cárdenas. Foto Buby Bode.

El bailarín, coreógrafo y teórico mayor de la danza cubana, Ramiro Guerra (2000), en su obra Eros baila hace referencia a mis coreografías Espacio cerrado y María Viván, con énfasis en sus profundizaciones sobre la identidad sexual y el desnudo. Cuatro años más tarde, en ocasión de nuestra gira a Seul, Corea del Sur, Ismael S. Albelo (2004) hace referencia a mi obra Ouroboros, un trío interpretado por mí junto a los bailarines Jaqueline Balladares y Jorge Montano. Albelo (2004) deja ver el impacto significativo que tuvo esta obra en el público, debido al poder interpretativo y visual, y la relevancia universal de las situaciones límite o aparentemente sin salida.

Roger Salas (2011), en una crítica que tituló “El desnudo escultórico”, fue publicada en El País, ofrece una mirada aguda a mi obra Zona-Cuerpo, presentada en el XVI Festival Internacional de Madrid Sur. Ramiro Guerra (2013), en Develando la danza,  reflexiona sobre los signos escénicos que utilizo, y hace un análisis descriptivo e inmanente de los sistemas de significación que despliego en las obras Dador y Canción de cuna.

En el artículo de Nancy Morejón (2016), titulado “Impresiones sobre Rosario Cárdenas, Lezama, la danza y la poesía”, referido a mi obra Antologia danzaria, la escritora hace una reflexión sobre la conjunción que se establece entre danza y poesía. Morejón (2016) vincula también los puntos de contacto entre la obra poética de José Lezama Lima y mi coreografía.  A propósito de mi Antología danzaria, la periodista Mery Delgado (2016), en su artículo “Danzar con Lezama”, comenta acerca de las claves del pensamiento poético lezamiano y su cosmovisión reflejada en mi obra coreográfica.

En relación con Afrodita ¡Oh espejo!,  Alejandro Rojas (2017) valora mi “forma especial de ver la danza”, y el reflejo consecuente de la técnica combinatoria que defiendo en mis obras. Rojas (2017) resalta la carga de significantes, de historias y mensajes en el cúmulo de mis obras coreográficas. También Shadia Nawash Haddadin (2019) escribió su Trabajo de Diploma acerca de Afrodita…, con énfasis en el proceso de creación coreográfica.

Afrodita ¡Oh espejo!, una de las producciones más recientes de la Compañía Rosario Cárdenas. Foto Buby Bode.

Este tercer grupo, de acercamientos críticos a mi obra coreográfica, reúne autores como Pérez (1993), Carrasco (2003), Guerra (2000 y 2013), Albelo (2004), Salas (2011), Morejón (2016), Rojas (2017) y Haddadin (2019), los cuales develan aspectos esenciales de mi producción danzaria, determinados por el método de la Danza Combinatoria, pero falta un estudio que sistematice sus apreciaciones y las ponga a dialogar con mi propia mirada, desde el protagonismo que me corresponde en esa obra creativa.

El estado del arte que aquí presento, evidencia una carencia teórica en las ciencias sobre el arte danzario, que se manifiesta en la insuficiente argumentación teórica, histórica y didáctica de los aspectos esenciales de la personalidad artística de Rosario Cárdenas, la Danza Combinatoria y la obra coreográfica resultante de este método de creación y para la educación somática.

Como se puede apreciar, la presente investigación se propone abarcar el estudio del discurso estético de Rosario Cárdenas, a través del sistema pedagógico y coreográfico nombrado danza combinatoria. Para su concreción, realizaré el análisis de la obra Dador, tanto por la autoría de su perspectiva coreográfica, como por la capacidad de la misma para sintetizar el sistema de creación que la sustenta.

La Compañía Rosario Cárdenas experimenta sobre la observación y asimilación del movimiento cotidiano, la elaboración de las raíces de origen africano, esencialmente, y la aplicación del análisis combinatorio de las matemáticas al movimiento, en tanto variaciones, permutaciones y combinaciones, principios todos en interrelación con los conceptos poéticos del escritor cubano José Lezama Lima.

La Danza Combinatoria apuntala la creación y pedagogía de Rosario Cárdenas en múltiples direcciones. Foto Archivo Cubaescena.

Desde esta mirada, en que todo se conjuga, la “Súmula nunca infusa de excepciones morfológicas” es y se convierte en el axis dramatúrgico, en la columna vertebral de este hacer creador en conjunto, donde están unidos, y se interrelacionan en expresión teatral concreta, la composición coreográfica, la preparación técnica trazada metodológica y pedagógicamente para el dominio del cuerpo y del movimiento, y el imaginario escénico resultante en su conjunto expresado.

La investigación que propongo se erige sobre los principios de la educación somática, a la vez que investiga en otras fuentes como la poesía, las artes visuales, el teatro, la nueva medicina y las ciencias exactas, para adherir nuevas formas al lenguaje de la danza. El propio nombre del estilo que la identifica: danza combinatoria, indica su apertura hacia diferentes posibilidades expresivas, con énfasis en el movimiento corporal y en la imagen poética.

A lo largo de los años, el desarrollo práctico de la teoría y la práctica combinatorias han fraguado mi labor pedagógica y coreográfica, diseminando conocimientos, educación e instrucción a los bailarines, lo que ha enriquecido sus aprendizajes, que les servirán para negar, desarrollar o acrecentar la utilidad de esta teoría coreográfica. Vale distinguir su interés por las demandas que han demostrado a estudiantes y bailarines, vinculados en parte de su carrera con el ejercicio de la práctica y desarrollo diario dentro de esta metodología.

 [1] Premio Nacional de Danza. Bailarina, coreógrafa, profesora de la Facultad de Arte Danzario, y directora de la Compañía Rosario Cárdenas.

[2] La compañía Danza Contemporánea de Cuba tuvo, desde su fundación en 1959, diferentes nombres: Conjunto Nacional de Danza Moderna, Danza Nacional de Cuba y, finalmente, la denominación actual, Danza Contemporánea de Cuba.

En portada: Andy Rodríguez en Dador / Foto Buby Bode

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