“Bitels para bebés” en 19 Festival de Teatro de La Habana

Cubaescena recibe en exclusiva a Albert Vilà, integrante de La Petita Malumaluga, de España, protagonista de uno de los espectáculos más esperados del Festival 2021

 Por Mery Delgado

La Petita Malumaluga de España será una de las compañías que se podrán ver virtualmente en el 19 Festival de Teatro de La Habana, a celebrarse del 23 al 31 de octubre.

Su espectáculo Bitels para bebés, dirigido a la primera infancia como propósito esencial de esta compañía, hace un tributo-homenaje a los genios de Liverpool; una proposición visual y sonora en la que niños y adultos disfrutan de una selección de canciones con arreglos sofisticados, interpretadas por músicos de contrastada trayectoria profesional.

Todo ello va arropado por una escenografía sugerente, juegos con videos interactivos y la participación del público con instrumentos de percusión.

Eva Vilamitjana (danza), Albert Vilà (percusiones) crearon La Petita Malumaluga por encargo, con la única pretensión de trabajar desde la honestidad que dan sus profesiones para comunicar y fomentar el espíritu crítico del arte en la primera infancia.

Interrogado Albert Vilà, vía WhatsApp, acerca de su participación en el Festival, conocimos que tienen más de diez años de trayectoria, de la que están muy satisfechos.

“Hemos conseguido viajar a 20 países y nos dicen que somos una de las referencias a escala mundial en proyectos de este tipo; porque la filosofía ha sido abrir a proyectos grandes en teatros nacionales y grandes festivales, que pudiesen recibir este tipo de públicos, pues creemos es una parte de la sociedad cuyos derechos están reducidos de acercarse al arte y a la cultura en general”.

Bitels para bebés / La petita malumaluga

¿Por qué les interesó la primera infancia como espectadores?

Cuando empezamos fue medio por casualidad. Yo vivía en Londres y Eva en Barcelona. Nos propusieron presentar un espectáculo de muy pequeño formato para la primera infancia, y el proyecto en principio fue muy tentador porque estábamos completamente descolocados. Eva venía de bailar con muchas compañías, yo de trabajar como free lance en Londres, y para esta primera infancia teníamos nula experiencia. Lo que teníamos claro era que para comunicarnos con los niños sería a través de la absoluta honestidad, y ciertamente no me veía disfrazado de ciertas cosas y contando cosas que a mí no me interesaban.

Nos propusimos hablarles a los niños de tú a tú, con un lenguaje inteligente y sofisticado. Pensamos que la música es universal, y que cuanto más buena mejor entra a todo el mundo. Exactamente lo mismo con la danza que no hacía falta banalizar movimientos. Debíamos desarrollar un lenguaje que nos interesara a nosotros como creadores y también a las niñas y los niños y a su familia que es una parte importante del público. Necesitábamos una comunión de todos juntos, y debíamos hacerlo desde esta verdad. Nuestras propuestas en gran parte no tienen texto, pero puedo estar comunicando sensaciones, actitudes, y razonamientos que, aunque sean adultos son universales; y no lo van a entender como los adultos, pero creo que la comunicación está ahí, como que viene de la parte honesta, de la verdad.

También nos interesaba este público porque es absolutamente sincero, a un bebé si no le interesa se va a poner a llorar y se quiere ir al momento, no va a estar para convenciones. Los niños a esa edad son muy capaces de estar conectados a las emociones y saber, además, si esa persona es honesta o no.

Por otra parte, queríamos evitar los clichés para los niños. Creemos que Disney ha hecho mucho daño. Un niño puede disfrutar mucho más de un Picasso, que de colores pasteles; la pintura es también para todos, y en la música es exactamente lo mismo. A veces hay este concepto de música para niños que es muy banal, muy simple, y pensamos que, si un niño pudiese disfrutar de una ópera o una sinfónica en la posición de un director de orquesta sería formidable, y sería un lujo. Estoy seguro que lo disfrutaría mucho más que la música enlatada.

Por otro lado, nos piden que eduquemos a los niños, y pensamos que ese no es nuestro rol, si alguien tiene que educar este es un rol de las escuelas y de las familias. Pero nosotros nos dedicamos a las artes escénicas, yo no tengo por qué enseñar los números, el alfabeto. Creo que hay gente especializada en esto. Nuestro rol es comunicar con el arte y fomentar un espíritu crítico, de hacerse preguntas y no dar nosotros las respuestas, sino de motivar las interrogantes.

Háblame de Bitels para bebés, primer espectáculo de una trilogía que ya tiene continuidad con Bob Marley

Bitels para bebés tiene un formato un poco diferente, es un homenaje tributo a los Beatles, evidentemente todos los temas que se interpretan son de esos grandes genios. Yo soy músico y me interesaba mucho esta referencia. Me interesaba esta parte menos racional, pero de intuición que han tenido los Beatles de resumir la música en general, a través de sus temas; trabajar la tonalidad más desde la intuición que desde el conocimiento, eso siempre me ha fascinado. Después de más de seis años de gira tocándolos, no nos hemos aburrido ni un solo segundo. Yo creo que la buena música por mucho que la repitas, necesitas más y más. Y además necesitamos también esa parte de honestidad, de divertirnos siempre en el escenario y la música de Beatles es impresionante. Le hicimos arreglos a la música para no entrar directamente con los temas, por ello le dimos la vuelta, y le hicimos variaciones para violonchelo, violín, saxo y percusión. Creemos que los arreglos de Giordi Bello le dan un matiz muy especial.

Formado como soy en Estados Unidos y Londres, quería transmitir la energía del pop, del rock, que está presente en la música de los Beatles para los bebés. También el formato no incluye tener a un niño de un año sentado en una butaca, ellos necesitan estar por el suelo gateando y jugando, libres, y ese ha sido siempre nuestro concepto de dar la máxima libertad a los niños, y dotarlos del espíritu crítico que pretendemos con fomentar el arte.

 ¿Cómo ha sido la experiencia con el público?

Desde las giras nos hemos dado cuenta de los cambios que se producen en el público, en pequeños pueblos, entre las relaciones familiares y lo que ello conlleva. Nos damos cuenta de cómo evolucionan los públicos, cómo cambian y su reflejo en la sociedad. Me explico: hay un teatro que tenemos la oportunidad de ir cada seis meses en Shanghái y los primeros años que íbamos, veíamos que la parte masculina estaba detrás, bien atrás, con el celular y muy poco pendiente de lo que pasaba en el escenario; eran las madres las únicas que se involucraban en esta relación con los bebés. Esto ha ido cambiando en muy poco tiempo y llegamos al punto de que los padres son casi los primeros, los que están bien delante con los niños y las madres un poco más atrás pero igual de pendientes, el disfrute es más de la familia total. Por eso creemos que tiene un impacto importante en la sociedad. Si los padres y las madres se involucran por igual crean unos vínculos diferentes, y unas relaciones sociales diferentes, y esto de alguna manera genera sociedades más maduras y emocionalmente más trabajadas.

Por supuesto, nosotros no generamos este tipo de acción por sí solos, pero sí pensamos que la cultura y el arte son capaces de generar estos cambios en la sociedad.

Bitels para bebés / La petita malumaluga

Albert Vilà como otros invitados extranjeros ansía presentar sus espectáculos en Cuba, conoce La Habana y, en una ocasión, bebió por tres meses de los ritmos afrocubanos, muy pegados a la percusión que ama.

“Esperamos que podáis ver este espectáculo por la televisión y lo podáis disfrutar. En vivo es otra cosa, por supuesto, y a eso aspiramos algún día cuando pase esta pandemia. Cuidaos mucho y un fuerte abrazo a los cubanos”.

Fotos tomadas del archivo digital de La Petita Malumaluga

 

 

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