Alicia Alonso Y Ramiro Guerra, Unidos Por La Danza

Por Mercedes Borges Bartutis / Foto Buby

La danza cubana ha perdido en un mismo año a dos figuras esenciales para su creación y desarrollo: el pasado mes de mayo fuimos testigos de la desaparición física del querido maestro Ramiro Guerra, bailarín, coreógrafo y fundador del Departamento de Danza Moderna del Teatro Nacional de Cuba, una pequeña semilla que luego derivó en el Conjunto de Danza Moderna de Cuba, y que hoy conocemos como Danza Contemporánea, formación que en 2019 cumple 60 años de creada.

Ramiro se abrió un espacio en medio de un ambiente bastante hostil para la danza moderna, en la década de los años cincuenta del siglo pasado, con sus presentaciones en solitario y luego insertado como coreógrafo en el Ballet Alicia Alonso. Desde el principio, Ramiro Guerra se vinculó al ambiente que mantenía en Cuba el desarrollo del ballet clásico, a través de los fundadores de lo que luego se conoció como la escuela cubana de ballet: Alberto, Fernando y Alicia Alonso.

Hoy, Cuba le dice adiós a Alicia Alonso, su estrella, su ballerina assoluta; la diva de grandes escenarios, la maestra que formó muchas generaciones de bailarines y que permaneció aquí para su pueblo, y mantuvo una compañía en acción, en los momentos más difíciles del período especial, cuando muchos de artistas dejaron la compañía para probar suerte en lugares con mejores posibilidades económicas.

Aun así, Alicia continúo al frente de su tropa de bailarines y bailarinas, además aceleró el desarrollo de muchas figuras para poder cumplir con las temporadas de los grandes clásicos. En esos momentos difíciles fueron ascendidas a primeras figuras, intérpretes del calibre de Viengsay Valdés, Catherine Zuaznábar, Lorna Feijó, Nelson Madrigal, Anette Delgado, Anisa Curbelo, entre otros nombres.

Con su ejemplo y constancia, Alicia Alonso mostró la firmeza de mantener una compañía de ballet en las condiciones más precarias. Con el aseguramiento material mínimo se mantuvieron en pie los Festivales de Ballet de La Habana, las temporadas de los grandes clásicos, las giras por algunas ciudades al interior del país.

No es para nada extraño que la muerte de Alicia Alonso haya sorprendido al elenco principal del Ballet Nacional de Cuba, con Viengsay Valdés al frente, en Matanzas donde asistieron a la reapertura del teatro Sauto, monumento de este país. No es asombroso que la muerte de Alicia haya encontrado a su compañía en plena faena, trabajando en cualquier lugar de Cuba, porque eso fue lo que ella les enseñó siempre, la importancia de no suspender funciones, de ser recíprocos con el público, de tener respeto por la gente de los sectores más populares, esa misma gente que hoy llegó hasta el Gran Teatro de La Habana a decirle adiós y mostrar respeto por esta mujer que es ejemplo para millones de cubanos.

 

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