“3WM”: Claudia Hilda Triangula El Deseo Como Espacio De Resistencia

Entrevista con la creadora escénica Claudia Hilda Rodríguez en torno a 3WM, un espacio conceptual en el que se negocian las representaciones del cuerpo femenino en tanto que objeto de la mirada patriarcal, donde se cuestionan las tecnologías de normalización, objetivación e institucionalización mediante las que el cuerpo femenino ha sido construido.

Por Edgar Ariel

No entre aquí quien sea ignorante en geometría.

(inscripción sobre la puerta de entrada a la academia platónica)

La exégesis cuenta con tres ángulos. Tres ángulos. Tres lados. Tres vértices. A lo largo de una línea se desplaza la voz de una mujer, hacia otra mujer que la escucha a su lado; una segunda tangente conecta a la mujer de la voz con otra mujer que también escucha; entre los oídos de las dos mujeres que escuchan bulle una tercera corriente: entrambos unidos por un tercer segmento de recta.

La figura es un triángulo. ¿Por qué?

(ABC, ACB, BAC, BCA, CAB, CBA)

El triángulo flota sobre nosotros. El triángulo existe, podría haber dicho Inger Christensen en su libro Alfabeto. “Los albaricoqueros existen, los albaricoqueros existen”. Los triángulos también. El triángulo existe porque ciertos límites existen. En la geometría, el triángulo parece tener un límite. ¿Cómo sabemos que un límite es un límite?

Al querer apasionadamente que lo sea.

Es casi como estar enamorado.

Triangular el deseo. Claudia Hilda triangula el deseo. El deseo es carencia, ya lo sabemos. Carencia, necesidad. Hay algo puro e indudable en la noción de que Eros es carencia, consigna Anne Carson.[1] Dice más. Dice que Eros es el placer que se fabrica a partir de la ausencia y el dolor. Como en el fragmento 31, de Safo:

…brota de mí el sudor, un temblor se apodera

de mí toda,

pálida cual la hierba me quedo

y a punto de morir

me veo a mí misma.

Claudia Hilda se ve así misma. Ve a 3WM dentro de los marcos de lecturas del deseo. Marcos. Márgenes. Límites. Estos marcos, posibles, no encuadran, triangulan, y sirven para la planificación de una estrategia política; quiero decir: una estrategia de transformación.

Tácticas de triangulación. Tácticas de medición. Tácticas trigonométricas. Trigonometría significa la medición de los triángulos.

En 3WM Claudia Hilda (Santa Clara, 1995) desestructura, des-realiza cuerpos que cohabitan en espacios de negociación/conmoción/germinación. Cuerpos conectivos, intericónicos. Cuerpos híbridos. Cuerpos femeninos. Feministas.

Claudia Hilda, desde 3WM, mira hacia atrás y ve un vacío. ¿De dónde procede ese vacío? El triángulo es la respuesta.

3WM

Con 3WM Claudia Hilda fue premiada en el concurso FAC IN DANCE 2019 convocado por Fábrica de Arte Cubano (FAC), lo que le permitió estrenarla, con el auspicio de esa institución cultural, en diciembre pasado.

Para descubrir algunos misterios (misterio significa secreto) relacionados con 3WM, converso con Claudia por WhatsApp. Le digo que en la madrugada vi la obra, el video, en el canal en You Tube de FAC. Que no pude verla en el estreno porque mi madre me visitaba. Le digo que me gustó.

Claudia Hilda ha tenido un amplio recorrido como bailarina en Danza Contemporánea de Cuba desde 2013. Además, es licenciada en Arte Danzario por la Universidad de las Artes de Cuba (ISA). Dentro de su trayectoria como creadora escénica sobresale su participación en la Residencia Inservi (2018), del Laboratorio Escénico de Experimentación Social (LEES), donde presentó la obra en proceso La habitación.

Su primer ejercicio coreográfico fue Toxina (2013), premiada en el concurso SolamenteSolos. Luego vendrían La Habitación y La segunda Habitación, en 2017 y 2018 respectivamente.

3WM es su último estreno, una investigación transdisciplinaria que deja ver una marcada pre(ocupación) por los sistemas de creencias que dominan el imaginario fe-menino. Precisamente esta es una de sus intenciones: subvertir esa fe. Pero la subvierte desde la articulación de un movimiento textual con una marcada estructura minimalista que escapa de la ortopedia normativa y activa la potencia política del gesto diferente.

La corografía como método crítico, como propuesta de deconstrucción de la metáfora desde el mismo proceso de investigación, hacen de 3WM un dispositivo no conforme en los límites de las narrativas tradicionales.

Es en ese marco de transición donde Claudia Hilda busca crear:

“La convocatoria que lanzó FAC para producir una obra me pareció una oportunidad excepcional para emprender un proyecto que imaginaba desde hacía mucho. Un proyecto basado en la colaboración de artistas invitados a intervenir en un mismo espacio, con un mismo ideal de creación.

“Esta circunstancia fue propicia para abordar el pensamiento creativo/intuitivo desde una perspectiva abierta y flexible del cuerpo, lo que nos permitió encontrar soluciones poco convencionales para, gradualmente, estructurar 3WM.

“La obra, en construcción, fue concebida específicamente para el espacio de FAC. En ella intervienen tres bailarinas, nueve músicos y un artista visual.”

Creo que es importante que los nombremos, teniendo en cuenta que 3WM es una creación colectiva. Intervienen, aparte de ti, Iliana Solís y Danny Quintana. El compositor de la pieza musical fue el reconocido Andrés Levin, y el artista visual es Mauricio Abad. Además, te acompañaron nueve músicos, nueve bataleros.

“Sí. Fue un honor que todos estos artistas colaboraran en la pieza. Los bataleros fueron Rodney Barreto, José Ángel Blanco, David Abreu, Bárbaro Crespo (Machito), Yandy García, Degnis Bofil, Oliver Valdés y Yaroldi Abreu.

“Desde el movimiento cadencioso y métrico expongo mi necesidad de comunicar y conectarme con lo sagrado, de experimentar un ritual armónico, de compartir una tradición y una identidad.

“La investigación para construir 3WM, en torno a los prototipos que reproducen el imaginario de las trilogías, me llevó a trabajar con tambores Batá, que son inseparables y se tocan siempre en conjunto, como una familia de tres.”

3WM

Los tambores Batá constituyen una “trilogía”. Son tambores sagrados usados en los toques de la Regla de Ocha, lo que hace pensar que 3WM es un proceso construido con un marcado carácter ritual.

“Es así. El tambor Batá más grande se llama Iyá, que significa madre en yoruba. En esta denominación subyacen las ancestrales organizaciones matriarcales. Su papel de “madre” es un símbolo de gran fuerza y de unión con la naturaleza. Del fundamento ritual que abriga nacen otros tambores. El tambor mediano se llama Itótele, y el más pequeño Okónkolo, su función principal es la de tocar un ostinato rítmico mientras los otros tambores “conversan”.

“La unidad, independencia, correlación y el alto nivel de misticismo que aportan los tambores Batá prevalecen a través de toda la obra.”

Ese marcado componente ritual que organiza la coreografía (coral) significante estuvo re-marcado por la ejecución de la música en vivo, lo que favoreció considerablemente la conexión sensoria de la obra con el público.

“La música ejecutada en vivo aportó un ambiente mágico y devoto. Los bataleros siguieron estrictas reglas y ordenamientos preestablecidos con alta rigurosidad.

“La música de la obra fue compuesta para tambores Batá. Se trabajó en una rítmica que respondiera a la tendencia minimalista: repetitiva, acumulativa y que se desfasa a lo largo de la pieza. Una obra musical cercana al minimalismo con una cadencia cubana, folclórica, yoruba. Es una pieza metódica y calculada, pero en su escucha solo hay sorpresas.

“El empleo del Batá (instrumento que únicamente funciona como triada); las tres etapas de evolución de la pieza danzaria y musical; los conteos y frases de tres, seis y nueve tiempos; la escenografía triangular; las tres bailarinas; los nueve músicos; la Santísima Trinidad.

“El número tres se hace obsesivamente recurrente en la pieza, y no es azaroso. Inclusive el título de la obra bien se pudiera entender como 3WoMan (3 mujeres) o bien como 333. Pues la W y la M se pueden conciben como un número tres colocado de maneras diferentes.”

Precisamente, en 3WM el tres es una metáfora, un modelo epistemológico dentro del discurso.

“Para componer 3WM me inspiré en el dogma de la Santísima Trinidad. Mi inquietud sobre la concepción simbólica de Dios hombre “Padre, Hijo y Espíritu Santo” me hizo reflexionar sobre la posibilidad de plantear en mi obra la Trinidad como metáfora alternativa femenina: Dios Madre.

Pero esta trigonometría es un truco del poder tecnopatriarcal. Una convención. Un subterfugio. Al parecer tu objetivo es derrumbar el triángulo, o (re)convertirlo. 3WM es un espacio conceptual en el que se negocian las representaciones del cuerpo femenino en tanto que objeto de la mirada patriarcal. Por eso cuestionas a través de la obra las tecnologías de normalización, objetivación e institucionalización mediante la que el cuerpo femenino ha sido construido.

3WM reflexiona sobre las ideas construidas (ideas del poder tecnopatriarcal, ideas de dominación) sobre la inferioridad “natural” de las mujeres en relación con los hombres, desde el punto de vista físico y también psicológico. Es una obra que se propone recuperar el protagonismo femenino, del cual las mujeres han sido privadas.

“Me obsesionaba el cuerpo de la mujer como fundamento y temática inspiradora para reconvertir una Trinidad eminentemente masculina en una Triada femenil creadora de una espiritualidad conmovida.”

3WM

¿3WM es una obra minimalista?

“Quiero dialogar sobre la corporeidad. Partiendo de mi devoción por el minimalismo acepto que sólo me apropié de algunas herramientas ofrecidas por esa tendencia que consideré vitales para armar y construir una propuesta que respondiera a mis necesidades.

“Ejemplo de esto fueron los movimientos que buscaban líneas y figuras geométricas, específicamente formas triangulares.

“Además, me basé en muchos de los principios básicos de la técnica cubana para construir los movimientos. Movimientos percutidos que comienzan desde la pelvis, ondulaciones de brazos y torso, torsiones, contracciones y espirales, movimientos que semejan la caída-recuperación-suspensión, la insistencia en el espacio parcial donde se trabaja con testarudez como si el cuerpo fuera un árbol en el cual las piernas están bien enraizadas y el torso, cabeza y brazos parecen ser independientes y volátiles. Reencontré en la técnica cubana una fuente enriquecedora para la creación, redescubrí su belleza, su utilidad y su fuerte feminidad.”

Actualmente trabajas en un proyecto en construcción que se llama Roots of spirits, que de alguna manera da continuidad, como investigación, a 3WM. ¿Es Así?

“Es así. Roots of spirits está concebido como un espacio de creación colectiva dode intervienen músicos experimentales y performers. Esta investigación explora los cuerpos ceremoniales, las culturas originarias y la mujer como chamán que lleva a cabo el acto del sacrificio. El cuerpo femenino como espacio de resistencia.”

[1] A. Carson, Eros. Poética del deseo, Madrid, Dioptrías, 2015.

 

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