CUATRO ESPECTÁCULOS PARA UNA EXPEDICIÓN

2do Aviso

Por Rubén Darío Salazar

A partir del anuncio de la Expedición teatral TITERECLOWN, un proyecto de los grupos Teatro de Las Estaciones, de Matanzas, y Teatro Tuyo, de Las Tunas, junto al actor, dramaturgo, diseñador y director artístico cienfueguero Christian Medina, mucho antes de su actual integración al Teatro de Títeres El Arca, en la capital, las preguntas acerca de esta triple tripulación han ido y venido. Esta nueva travesía, por el occidente de la Isla en su primera parte, planea ser un viaje de indagación y práctica sobre el teatro para niños y de títeres actual, que cuenta con el auspicio del Consejo Nacional de las Artes Escénicas y el apoyo del Consejo Provincial de las Artes Escénicas de Matanzas.

Los espectáculos elegidos por cada agrupación, responden a necesidades e inspiraciones estéticas  en el área del teatro para niños, jóvenes y adultos. En agosto de 2016, escribí en la revista de cultura cubana La Jiribilla:

SUPERBANDACLOW, Teatro Tuyo de Las Tunas.

“Si en producciones precedentes los actores de Teatro Tuyo han exhibido dotes coreográficas, circenses y un histrionismo sui géneris, que no se parece al de ningún grupo escénico de la Isla, SUPERBANDACLOWN —adelantada solamente por el momento de percusión que muestran el propio Ernesto y su hijo Jean Paul en Caras blancas— presenta esta vez a siete intérpretes en estado de gracia. Lo mismo tocan trompeta, flauta, guitarra, violín, bombo, bongoes o cencerro, que cantan a voces con efectividad. La caracterización de cada uno de los actores, desde el peinado hasta los zapatos, el movimiento corporal y el trabajo con la máscara facial, dejan claro que estos muchachos son una verdadera SUPERBANDACLOWN, una orquesta de afinación casi perfecta y virtuosa. Cada quien hace lo suyo a favor de un resultado escénico coral, una crítica directa a las manquedades humanas de estos tiempos globalizados y egoístas.”

Y de eso se trata esta expedición, compartir las creaciones artísticas en un toma y daca que puede ser tan fructífero para los demás como para nosotros. Sobre la puesta en escena El hijo del viento, de Christian Medina, estrenada hace siete años, opinó la teatróloga Yudd Favier. “Todavía hoy, el tema de la muerte en la escena cubana para niños

El hijo del viento, de Crhistian Medina.

representa cierto tabú, aunque se trate más. ¿Por qué hacer sufrir a un niño con recreaciones luctuosas? Aún se preguntan algunos, obviando un tema que es latente en la vida de cualquier familia y con certeza en la de un buen número de niños.  El hijo del viento lo aborda, pero lo hace desde una ambigüedad del discurso tal, que no da pie al melodrama lacrimoso y mientras propone una multiplicidad de interpretaciones, es también una historia legible, sintética y concreta.[1]

Completa el cuarteto de obras en gira los títulos Por el monte Carulé y Retablillo de Don Cristóbal y la Señá Rosita, del Teatro de Las Estaciones, las cuales serán las opciones para el público adulto de acceder al género titiritero, un universo que no es exclusivo de los infantes. Los teóricos del teatro Vivian Martínez Tabares y Ulises Rodríguez Febles, plasmaron también sus criterios sobre ambos montajes.

“En Por el monte Carulé la trama avanza en dos planos paralelos: uno, el de la carrera musical y artística de Bola de Nieve, con anécdotas chispeantes incluidas; y el otro, el avatar de los camareros que recrean su impronta en amoroso tributo, al tiempo que proponen una mirada a la actualidad en la que no faltan guiños y oportunas críticas. El despliegue visual es impresionante, a pesar del formato de cámara elegido y la austeridad escenográfica que se anuncia al principio con apenas una mesa y un cartel sobre un atril. Solo tres colores, el blanco, el negro y el rojo ocupan los objetos en infinitas gamas, en juego de simbologías con el tiempo pasado y el sentido histórico de determinados pasajes, en paralelo al tránsito que sigue la trama de la épica a la lírica, comedida y justa.”[2]

“Resumen de delicadeza, detalles y síntesis dramática en Retablillo…, consigue el diseño de vestuario marcado por óvalos, incluidos el director artístico y el propio diseñador, afín con la cultura gitana, presente además en el trabajo corporal, en el uso de la voz, acentos, tonos, ritmo y unos personajes creados con la poética de Calero Medina, pero con una referencialidad contemporánea, en el cromatismo, los recursos expresivos utilizados, y el diseño de rostros, escenografía, objetos, y vestuarios, donde encuentro líneas,  contrastes de colores que alcanzan efectos con otras señales cercanas a Lorca, al teatro bufo cubano, al musical y a ciertos guiños con el cabaret.”[3]

Sirvan estas breves aproximaciones críticas como brújula de un itinerario por Sancti Spíritus, Santa Clara, Cienfuegos y Pinar del Río, que unirá diversión y reflexión en un solo haz. Un proyecto artístico que no quiere dejar fuera absolutamente a nadie.

Retablillo de Don Cristóbal y la Señá Rosita, Teatro de Las Estaciones de Matanzas.

[1] “Vuelve Christian medina con su repertorio de autor”. 7 febrero, 2017, Yudd Favier. Cubaescena.

[2] “Estaciones esplendentes de teatro”, abril de 2017, Vivian Martínez Tabares, revista de cultura cubana La Jiribilla.

[3] “Cachiporra pura para disfrutar”, noviembre de 2016, Ulises Rodríguez Febles, Semanario Girón, Matanzas.

 

 

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